28.5.18

Un evento inesperado

Detrás de ella, la solemne puerta se cerró lentamente, el crujir de las bisagras se hizo presente como escalofrío recorriendo su espalda, unos pasos más y pudo observar que, de las paredes y el techo brotaba una oscuridad aterradora. Los muebles parecían la cadencia de las olas, se movían a voluntad, la visibilidad era débil, aún así, brotó su instinto aventurero y guió sus pasos por en medio de la estancia, aquello parecía un laberinto. 

Se decidió por el sendero derecho, conforme avanzaba, escuchaba el barullo que venía detrás de una gran puerta semi abierta, llegó hasta allí y con nerviosismo la empujó, luces tenues adornaban las paredes dando un aspecto un poco macabro, gente en grupos pequeños departían con lento entusiasmo. 

Deslizó la vista por el recinto y se detuvo en él, un hombre enigmático, de mirada penetrante que hizo que el escalofrío volviera más potente, tanto que la hizo estremecer, le tiritaba todo el cuerpo ante su presencia. 


No podía apartar la vista de su figura, como en un acto de magia todo el recinto oscureció y solo quedaba una luz iluminando el camino hasta ese hombre misterioso, algo la atraía y le mostraba que era imposible resistirse. 

Caminó hacia él, llevaba sujeto con la mano derecha el pequeño bolso con los artículos permitidos, una cámara fotográfica, una botella de vino y unos bombones cubiertos de chocolate.


Sostuvo su mirada, tomó su mano sin apartar la vista de la suya y la llevó hasta sus labios, apenas rozaron la piel y el aturdimiento que la embargó fue dinamita detonando en su cráneo, su rostro tocó su mejilla, sus labios el lóbulo de la oreja, el susurro de su voz penetró sus sentidos. 

“Te estaré esperando detrás de la puerta” 
Susurró apenas audible, no mencionó cuál puerta, el nivel ni algo que pudiera orientarla, sólo remató su frase al susurrar de nuevo. 

“No tardes” 
Y se marchó en silencio 

Lo vio alejarse, lo vio perderse entre la gente, las tenues luces nuevamente se encendieron, él no estaba, se quedó parada, desconcertada, aún aturdida salió del salón. 

Caminó indecisa por el corredor, había dos puertas, una de ellas se encontraba entreabierta, una luz carmín se expandía hasta afuera, caminó sin duda y atravesó el umbral, dejó el maletín en una pequeña mesa, lo abrió sin pensarlo y con sumo cuidado sacó los tres artículos seleccionados, desde el fondo, poco a poco lo escucho, distorsionado, entre sonidos desconocidos, jadeó pesadamente, consiguiendo apenas un poco de oxígeno para sus pulmones, el aire espeso, la agitación en el pecho que le hacía subir y bajar copiosamente, intentaba calmarse y poco a poco identificó los sonidos que provenían desde el fondo de la habitación. 

Está llenando un vaso con whisky, se escucha el correr del líquido, unos cubitos de hielo golpean sutilmente contra el cristal y lo delatan, pasos calmos acercándose, el miedo atenaza su pensamiento, el escalofrío nuevamente recorriendo su espalda y despertándole sensaciones poderosas y enervantes, palpita con fuerza cuando unas manos se ciñen a su cintura, sus nervios se tensan, el impacto de lo que está por venir la tiene sudorosa.

Lo observa de cerca, apenas puede distinguir su rostro, su mirada tropieza sus percepciones, un nuevo escalofrío la atraviesa, ahora sabe lo que él desea de ella, palpita con fuerza, reúne su entereza y encamina sus pasos hacia la mesa que adorna el centro de la habitación, insaciable, se afianza con toda su fuerza echándose sobre ella, sus manos y piernas extendidas, abiertas, la cintura hundida, las nalgas alzadas, desafiantes, en espera de lo que sabe que necesita y está por llegar, cierra los ojos cuando siente que sus manos y tobillos han sido sujetos a las esquinas de la mesa, altiva y orgullosa se deposita tranquila en el hombre misterioso. 

No se escucha nada por unos minutos, y luego, el sonido amenazante del flogger cortando el aire y va a depositarse con fuerza en sus nalgas, dejando unas finas líneas escarlata marcadas con rigor, sus nervios se tensan, intenta reunir fuerzas cuando nuevamente el crujir de la piel, pierde la cuenta. 

Sus venas dilatadas y su cuerpo afianzándose de quien la ha colmado de todo lo que necesita, está exhausta y se siente plena.


Él se aleja dejándola agotada y atada, ¿cuánto tiempo ha pasado?, no podría especificarlo, su mente se cierra, disfrutando el momento que acaba de suceder cuando escucha sus pasos de vuelta, lo ve sereno, sonríe satisfecho cuando se inclina y empieza a desatarla, la sienta en la mesa, atrapa su boca en un beso que termina por robarle el poco aliento que le queda, una luz cegadora la desconcierta y cierra los ojos. 

Se escucha el crujir de un envoltorio … Se ve ahí, en la sala, como al inicio, con su bolso en la mano, extrañamente ahora lo siente liviano, lo ve delante de ella, ambos rodeados de los mismos grupos, la misma gente, el mismo instante pasado, sólo atina a preguntar, ¿qué ha pasado?. 

Él sonríe, le ofrece un bombón y una copa de vino, besa sus labios y se marcha en silencio.


El impacto de cuánto ha sucedido en la última hora la deja atónita, se esfuerza en entender que ha sido un sueño, abre su bolso y encuentra la cámara, la enciende, ahí está él besó sus labios, poco más se puede distinguir en esa oscuridad. Aún sigue temblando cuando observa con atención sus muñecas, los cardenales se han vuelto de un carmín intenso, el dolor es delicioso, está extenuada, sí, pero se siente plena.


Se dirige hacia la salida, segura de que encontrará en la puerta a quien la colma de todo lo que desea.

Relato compartido con mi bella Ginebra Blond, gracias corazón.

17 comentarios:

  1. Relato muy intenso, felicidades.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Muy buen texto te salio , me gusto mucho como lo llevaste a cabo , con u misterio y elegancia .
    Un abrazo Ame.

    ResponderEliminar
  3. Un evento tal vez de iniciación, muy bien narrado.

    Un beso grande, Ame.

    ResponderEliminar
  4. In crescendo, cada linea nos deja ganas de mas, nos invita a imaginar y nos maravilla el gusto con que lo vas narrando. Abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eres un cielo, gracias, Ester
      Muchos besos

      Eliminar
  5. Mi querida Ame!!!!!
    Qué relato tan excitante y enigmático!!!!! Me ha gustado mucho!!!! Con tu habitual elegancia escribiendo, has traspasado nuestro umbral y nos has llevado de la mano a atravesar esa puerta juntos.
    Un verdadero placer leerte cariño!!!!
    Un abrazo enorrrme!!!!!! :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un placer siempre que llegas, amiga
      Abrazos a puñados

      Eliminar
  6. Un maravilloso conjunto de elegancia, sensualidad, y misterio…
    Soy yo la que debe darte las gracias por tu valiosa participación, mi preciosa Ame…

    Agradecida sinceramente por haberme acompañado en este viaje de letras 🌹

    Bsoss y abrazos enormes, y muy feliz noche 😘

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todo un placer, bella
      Besos y abrazos, niña

      Eliminar
  7. Las propuesta de Ginebra incentivas relatos intensos. Como este.
    Es sabiduria emocional el usar recursos para tentar a una mujer tentadora. Que intenso contacto entre los dos. Que seguro sera preludio de nuevos encuentros.

    Te recomiendo esto, las últimas página de historieta, con El Historietista.
    http://kebondi.blogspot.com/2018/05/duality-la-mujer-de-sus-suenos-paginas.html


    Y este es el jueves de relatos
    http://doroteafuldebenke.blogspot.com/2018/05/convocatoria-del-31-de-mayo-relatos-de.html

    Besos especiales.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Te imaginas si un día fuera anfitriona de los Jueves?, sería la locura :)
      Gracias mi querido, Dem, ya he visto el de Kebondi, de Dorotea no estoy segura de participar, es medio escabroso ese tema para mí.

      Besos especiales, te cuidas

      Eliminar
  8. Un relato precioso y lleno de elegancia.

    Mil besitos.

    ResponderEliminar
  9. ES un relato sutil y bien hilado, en el campo de la erótica. Un abrazo. carlos

    ResponderEliminar

Enlaza mi mano para llegar a tu espacio.
Gracias por dejar tu huella.