Mujer... nacida bajo el signo de agua, predicción o coincidencia, quizás una
broma del destino, o es acaso que tomé el camino equivocado, el del sendero del lamento continuo.
Pequeños destellos de luz en una continua oscuridad, así se
edifica el presente, para un futuro recuerdo, en constancia, en instantes buenos y malos, todo es
experiencia, todo es parte de la vida.
Pero nada me preparó para tan fatídico día en el que después
de tres años sin poder visitar la tumba de mi padre por la inseguridad que
prevalece, por fin esa tarde asistiría a llevarle flores, era una mezcla de
angustia y tristeza, de saber que se fue demasiado pronto y aún el dolor por su
partida sigue latiendo.
Me dejé ir fraccionando mi estabilidad en mil pedazos, de
mis labios el sabor amargo de la acidez por aquel beso retenido, por aquella
caricia no entregada, en mis brazos el triste delirio del abandono, como
témpanos de hielo incapaces de vencer el frío por no haberte abrazado.
Fuiste luz en el sendero de mis ojos hoy vacíos, son sólo
cortinas que esconden lo cruel de mi agonía, busco tu esencia y solo encuentro
mi alma herida, se duele y se lamenta de tu ausencia en mi vida, lloro tu
partida, arrodillada frente a una tumba que antes albergaba tu cuerpo dormido,
hoy solo es un hueco vacío.
Fueron muriendo mis lágrimas al igual que aquella
tarde, se fue apagando mi alma por la crueldad a la que sometieron a tu
cuerpo sin vida.
Siempre he dicho que soy una mujer de impulsos, he permitido
que me gobiernen porque los considero un desahogo que en ocasiones necesito,
algunas veces son más intensos, esta vez sí me vi sometida a una sacudida de la
cual aún no me repongo, en México actualmente hay mucha inseguridad, quien está
cerca conoce mis momentos y sabe de la violencia que aquí se genera. El sábado
fui a visitar la tumba de mi padre después de varios años de no poder asistir
por la inseguridad que prevalece, (los usan como lugares de tortura y muerte)
la lápida estaba destruida, apilada con muchas otras, en la tumba solo encontré
un profundo hoyo, señal clara de su profanación, no hay responsables, tampoco a
quién imponer un castigo, solo el dolor de familias que han sido sometidas a
tan cruel bajeza.
Lamento haber cerrado los blogs en un momento de tristeza
infinita, siempre dije y aún lo sostengo que los espacios de nosotros, son
pequeños trozos de nuestra alma y que si en algún momento dejaba de escribir,
los mantendría abiertos porque son parte mía, siempre he escrito para mi, son momentos de mi día a día que fluyen en este tipo de textos.
Gracias por sus correos, me disculpo también por no haber respondido como es debido, sólo puedo justificarme diciendo que necesito quizás un poco de tiempo para digerir lo que de momento me está costando demasiado hacerlo.