Hace poco, visitando la actualización de un blog que sigo, vi una imagen que me pareció maravillosa y al tratar de dejar un comentario/relato, (quizás por lo extenso del mismo) me fue imposible hacerlo, hoy lo pongo como entrada y agradezco a Carlos Aguado por permitirme traer la imagen que dio origen al relato.
Carlos Aguado
* Mágico encuentro *
Mi camino hacía la iglesia del pueblo siempre fue divertido, en mi mente habitaban seres extraordinarios, todo era ilusión desde mi perspectiva, me inventé un mundo de sueños en los que no siempre fui protagonista, pero era feliz, idealizaba tanto a mis personajes, y al mismo tiempo los ponía bien plantados en la tierra, era mi pequeño mundo mágico y cada vez que lo visitaba me perdía totalmente de mi entorno, mi realidad.
Un día, recorriendo el mismo camino que hacía cada tarde, absorta en mi mundo de fantasía, fui bruscamente traída a la realidad, una sacudida en mi cuerpo por el impacto con otro cuerpo, me hizo perder el balance, si no ha sido por esos brazos que me sujetaron impidiendo mi caída, la habría pasado muy mal.
Carlos, preocupado por mi integridad, hizo mil y un intentos por disculparse, yo sólo podía ver, ese profundo abismo de sus ojos que no me dejaban reaccionar, y después de unos instantes, nada parecía tener importancia, sólo nosotros dos, nos sentamos en una banca del parque, a la sombra de un enorme árbol, todo parecía salido de un sueño, la melodía de su voz, lo suave de sus palabras, lo dulce de su mirada y esa atención que mostraba a mis labios cuando le hablaba, un mágico encuentro de dos desconocidos en completa sincronía.
El tiempo transcurrió veloz, cada vez que veía a Carlos me sentía en el paraíso, siempre en la misma banca, sentados a la sombra de aquel majestuoso árbol, pasó el tiempo... una tarde entre mi llanto y su tristeza decidimos separarnos, la incompatibilidad de la vida de ambos hacía imposible seguir juntos, yo no quería dejar mi mundo de sueños, la realidad cuando no estaba con él era agónica, pero él no podía vivir con mis fantasías, los sentimientos eran profundos, pero la realidad devastadora, con el dolor arraigado profundamente en nuestras almas nos dijimos adiós
Han pasado los años y de aquella vieja banca del parque solo recuerdos quedan, en el tronco del inmenso árbol ha brotado una flor en recuerdo de un amor mágico. De noche cuando las personas pasan cerca pueden ver la silueta de dos cuerpos, Ella, la flor amparada bajo su resguardo, Él, un tronco firme y poderoso que la protege de todo daño, y así, unidos en ese eterno lazo se les ve tranquilos en su mundo mágico.