Cuenta la leyenda que la piel, antes de ser piel era parte de un pensamiento, se sentía autónoma, en constante descontrol de sus emociones, tenía voz, aunque jamás hacía uso de ella para comunicarse, le gustaba hacerse notar gritando, gimiendo, demostraba sus emociones en forma de temblor, de humedad, los estremecimientos eran constantes, la humedad, tórridas lluvias que la dejaban extenuada de deseo, de placer, su satisfacción era breve en tiempo, pero imperiosa en sensaciones, decidida y siempre lista para una nueva emoción y demostrarla como le gustaba hacerlo, sintiendo...
El pensamiento contrario a la piel, necesita tiempo, análisis de la situación, control total del entorno para poder subsistir, pero era imposible hacerlo teniendo a la piel emotiva como parte de su complemento.
Una noche, cansado el pensamiento de tanta sacudida que la piel experimentaba, tan solo con el roce de unos dedos su descontrol se volvía impetuoso, el pensamiento le reclamaba y la piel irrespetuosa le decía, "déjate llevar, vive el momento", pero el pensamiento no podía hacerlo, necesitaba de toda su entereza para nutrirse.
La lucha era constante, la piel siempre emotiva no quería al pensamiento en sus momentos de intensidad y el pensamiento no deseaba estar siempre en estado de descontrol, sin poder concentrarse.
La piel le pidió al pensamiento, sólo una noche sin su presencia, "quiero por esta noche sentir y sólo sentir", -dijo- hicieron un trato, el pensamiento soltó a la piel y se alejó al rincón más apartado de su ser, la piel fue piel en ese momento, experimentó el roce de otra piel y la constante excitación que le provocaba lo suave de una caricia, de unos besos que se adherían con soltura y delicadeza en ella, se descubrió en su interior capaz no solo de sentir, también de recordar, y ya sin el pensamiento atormentándola, se sintió conectada con su propia sensualidad y sexualidad. pero lo más importante, encontró en sus emociones, la unión eterna que tiene con el corazón y alma, la conexión fue tal que se vio capaz de derretir un iceberg, incendiar un horizonte o simplemente conectarse a otra piel, no sólo en piel, también en alma.
La piel maduró dentro de su inmadurez de dejarse llevar, y fue ella la que rechazó al pensamiento, desde ese momento la guerra estuvo en pie de lucha, no había poder humano que hiciera que la piel diera marcha atrás en sus emociones y el pensamiento sin un momento de calma se volvió apagado, triste y melancólico, anhelante de aquellos instantes de paz que ahora le eran negados.
El ser supremo del control se compadeció de ambos, los dos estaban en su derecho de expresarse y los separó. A cada uno le dio la posibilidad de controlarse o descontrolarse, de sentir o razonar, ahora pensamiento y piel son amigos, en los momentos en que la piel está tranquila, el pensamiento busca dentro de su ser y encuentra un amigo recuerdo, lo envía a la piel para que ella, al recibirlo, estremezca como aquel instante en que vivió ese recuerdo por primera vez, sonríe satisfecha de seguir sintiendo, al igual que el pensamiento que ahora tiene los momentos que necesita para seguir adelante.
**Sentimiento de una piel**
"No hay placer más dulce que la unión de dos pieles, porque no solo soy piel, soy corazón y alma, siento, vivo, respiro por una caricia, por la humedad de una sonrisa y lo tibio de un beso que siempre me recuerda, que siento y estremezco, que fui creada para ser acariciada, amada, en unión eterna, piel con piel y alma con alma."

