Estoy en el final del camino,
y mi único soporte son los momentos que compartí contigo,
la alegría de verte llegar, trayendo contigo mi sonrisa,
y el calor que me envolvía cuando te sentía cerca.
Hoy mis sueños han desaparecido,
la ilusión se esfumó por el sendero recorrido,
realmente no importó perderlos,
porque lo más valioso ya no estaba conmigo.
Siempre fui diferente,
demasiado sentimental y emotiva,
pero también lleva su doble filo,
porque las decepciones se viven con mayor intensidad.
Quise tener un sueño único y me vi vencida,
en el cruel desamparo de mi existencia
Hoy me doy cuenta que la tristeza
tiene el color de la desesperanza,
tiene el color de la desesperanza,
el vacío de la presencia y la quietud del abandono,
viene a ser esos brazos que te enlazan,
y en los cuales desaparece tu propia realidad.
Después que mis manos tocaron el dolor profundo,
que había sentido toda mi vida,
y antes que pudiera darme cuenta,
me volví humo,
intangible, inexistente,
hundida en el laberinto de mi mente,
hoy me he perdido para siempre
