Yace su cuerpo inerte
la frialdad poco a poco recorre sus entrañas
se introduce hasta lo mas profundo
ya no lo siente, un amargo ríctus la acompaña
no existe algún sentimiento
a lo lejos, se escucha el repiquetear de las campanas
es un día más, como cualquiera
nadie la extraña, nadie la recuerda
todo ha quedado vacío
sin un motivo, sin una espera
se convierte en tierra de la misma tierra