
El tiempo se dejó caer,
venía cargado de
lentitud,
se sabía el protagonista de mi
cruel tormento,
no hubo palabras,
hundida en mis
pensamientos
traté de mantener el ritmo
normal de mi cuerpo,
fue imposible, una broma del
destino agudizó mis sentidos,
los latidos del corazón se
dispararon,
podía escuchar su ritmo acelerado,
incrementando con el deseo de
salirse de mi pecho,
escuché mis
pensamientos,
el correr de la sangre por mis
venas,
tenía miedo,
con la tristeza en el rostro
y el dolor por lo tangible
en mi propio abandono
me descubrí vencida,
con mis límites
destrozados
y el sin sentir de la vida que
me mostraba
mi fracaso