Soy Inma_Luna
y este es mi sueño
y este es mi sueño

Noche de insomnio, la melancolía la ha vuelto su presa favorita, las horas pasan lentas en esa oscuridad casi total, empieza el recorrido por la recámara para llegar a su ventana, sólo puede ver como la intensa lluvia aumenta la tristeza que la invade y acompaña.
Sensualidad, romanticismo, deseo, sentimientos que lleva desde hace tanto, y ¿para qué?, está sola y no le ayuda en nada el pensar en algo que no tiene y difícilmente tendrá.
Las cinco de la mañana, hora de levantarse, ¿cómo logró pasar la noche en vela, pensando, analizando su situación actual?, una pregunta que no encuentra respuesta.
Una ducha rápida y ahí está, envuelta en la toalla escuchando el incesante timbrar de la puerta, se decide y baja presurosa, abre sin pensar, fue un impulso y frente a ella, un hombre tan impactante que la deja sin articular palabra alguna. Su mejor fantasía frente a sus ojos, una mezcla de Brad Pitt y Pep Guardiola. Él se acerca decidido, tomándola por la cintura la atrae a su cuerpo y con un beso largo, profundo, suave y sutilmente apasionado rompe cualquier barrera si es que ella pudiera ponerla.
Afuera sigue la lluvia, hace frío, pero es ajena al calor que en ellos aumenta, la pasión se desborda y comienza la danza de los deseos, la satisfacción a su alcance en caricias expertas que recorren con avidez los rincones de su piel, manos traviesas que la incitan al desenfreno y la envuelven en la magia de su cuerpo, siente como invade con calidez su interior, como poco a poco se apodera de su centro y la hunde en ese mar de sensaciones, se prolongan los besos, las caricias al compás de sus movimientos de caderas y entre sus brazos tiembla, convulsionan en segundos que se elevan al cielo, la ha inundado con su esencia, lo disfruta y se pierde en el laberinto de sus sueños.
Ella sólo se entregó a quien parecía cumplir aquel sueño tan deseado, arqueo su cuerpo y se abrió a lo que él le hacía sentir, el estremecimiento no tardó, su cuerpo se contrajo y se libero en ese orgasmo delicioso que la recorrió completamente. Abrió su ojos mirándole directamente, él la abrazó con ternura y cuidado, no había palabras o intentar explicar, sólo su latir agitado y los cuerpos cercanos el uno con el otro.
Afuera seguía lloviendo y hacía frío, pero la realidad por un momento ya no importaba.