Tengo en mis manos la prueba de mi traición,
sucumbí al deseo como lo hacen otras,
a la pasión de un momento
que mi mente ha vuelto eterno,
pude ver en mis manos mi propia esencia,
en mis ojos, la profundidad de una nueva experiencia,
sentí el roce de mi caricia
y la satisfacción de mi agonía.
Bebí de entre mis dedos la miel de mi deseo,
y en mi sin-razón te puse otro nombre,
otra piel y otro aroma,
al final te despojé del disfraz
y en mi segundo arrebato,
te volví a amar.
Fuera la rutina, viva la libertad,
libertad de explorar experiencias nuevas,
siempre contigo,
quiero cada noche morir y renacer en ti,
mi cielo eterno,
invítame a explorar el dulce néctar
del sabor de tu deseo.
del sabor de tu deseo.
