se escucha el gemido de mi alma transitando
por los relieves cálidos de surcos preciosos,
camino tranquila, recorriéndote con mi boca,
un beso de fuego se agita en mi centro,
un suave murmullo exhala tu aliento,
mi nombre en tus labios me lleva a tu esencia,
tu nombre en mi pecho, grabado con hierro,
y el placer de recorrer tu terreno,
con la punta de los dedos,
deslizándome por tu vasta humedad y mi derroche de lluvia
te envuelvo nuevamente en mi centro,
convirtiéndote en mi dulce complemento,
estrecho camino que agita el sentir de tu cuerpo
y vuelvo nuevamente a sentirte
disfrutando tu empuje, abrazada a tu espalda
cuando de mi cuerpo sales,
una tierna cadena ejercen mis piernas,
tu cuerpo prisionero de mi sensual cárcel,
se introduce nuevamente
en la intimidad de mi alma.
