28.3.18

Trazos

Cuando rompe el silencio, el firmamento trae el perfume de su sombra, su imagen dormida se proyecta despacio en mi mente, sé que viene desnudo y solo, sé que viene contenido, con su semblante obscuro, mientras su interior se consume en las llamas.


Cada noche organiza un encuentro, una mística hoja de papel, su lápiz especial, sus trazos complejos, donde me incita a ser en mi forma más salvaje, me envuelve en su rostro sereno, está dispuesto a ahogarme en su torso abierto, ser dueño de mi destino, abrasar mi alma y reconquistar constantemente mi espíritu y hacerlo suyo, todo esto en la más profunda libertad.



Me siente volar en la inmensidad de su cielo, me toma entre sus brazos fundiéndome en sus sueños, allí me lleva cuando quiebra el silencio el gemido ronco de su pecho, voy despacio, latiendo en su aliento, mi cuerpo se hace llama, como lo está el suyo por dentro, palpito mientras él se exprime al mojar mi piel sedienta. 

A su lado pronto se rompe el equilibrio de la noche, despierta el alba y el sueño empieza a disolverse en la palpitación de su mente. 
En la mía ... ahogada, aún musito su nombre.


Podría quedarme a tu lado si quisiera, descorrer el misterio que ostentas y en tu cuerpo encontrar el mío. 
Morirte y renacerte, pero te dejo ir, porque me incita tu misterio.


Esta semana Los Jueves de Relatos tiene como anfitrión a mi querido amigo Dem, el tema es libre exploración de sus acuarelas, he tomado a Demiurgo, mi personajes consentidos y Duality.
Con escasa imaginación pero con mucho cariño, Dem.

21.3.18

Amarte

Amarte ... tan solo amarte en el silencio
en horas de soledad y melancolía
entre camas de tu lado vacías.
... Se olvida la angustia
en sueños regresa todo lo que se fue
y se recibe sin preguntar por qué
y todo inicia de nuevo.
Te envuelve lo que creías perdido
te abraza y te sostiene, el gran amor dormido
que despierta de pronto.
Y cuando la noche dormita
y el día te muestra real
la pesadumbre de un lecho desierto.
"Todo pasa, todo se olvida".

Hasta el momento que de las cenizas 
nuevamente surge la brasa, que te mantiene encendida.