13.8.17

En la intimidad de un sueño

Transito descalza por la calle del ostracismo, a mi paso veo fantasmas silenciosos, los sacudo, tratando de encontrar tu aroma en cada uno de ellos, les reclamo tus recuerdos y el aliento tibio de tu beso. 

A lo lejos, escucho el susurro de las sombras, me acerco sigilosa y en cada una de ellas busco tu presencia, nada me dicen y regreso cabizbaja a mi morada.

Me dejo caer en un letargo profundo y en medio de mi noche, te siento penetrando la intimidad de mi sueño.

Estremezco cuando tu mirada me habita, sonrío al descender con delicadeza por tu boca, resbalando por la línea ronca de tu voz y me introduzco ... hasta alcanzar mi nombre que se ha quedado atorado en forma desordenada en tu pecho.

Desnudo tu voz con el suave aliento de un ósculo 
y te llevo de la mano a la eternidad de un momento .. el nuestro. 


Cuando realizas un comentario y éste es, no sólo bien recibido, también tomado, adaptado a una historia y colocado en el espacio de la persona que consideras tu amigo, es de agradecer tan cálido detalle.
Mi agradecimiento y apapachos, Dem

10 comentarios:

  1. ¡Cuántas cosas podemos imaginar y crear en los sueños...!
    Un abrazo.

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  2. El cierre no podía ser otro, para el culmen de la entrega. UN abrazo. Carlos

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  3. Este comentario es merecedor de estar en una entrada, porque es precioso, querida Ame.

    Besos enormes, preciosa.

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  4. Hay sueños hermosos.
    Besos

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  5. Y es para agradecer que me hayas escrito algo tan inspirado, algo tan lindo. Y que me consideres tu amigo.
    Me gusta la imagen, tan artística.
    Besos.

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  6. Bello texto. Echar de menos y sentir que le propio nombre quedó grabado en el pecho del otro.

    Es esa manera de saber que, con o sin esa presencia, hay entera comunicación. Quizá no es sueño, sino ensoñación preciada.

    Un abrazo

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  7. Un relato maravilloso Ame.

    Un placer leerte, siempre.

    Mil besitos y feliz noche.

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  8. Fantástico eso de reclamar recuerdos, porque no hay que dejarlos huir, el ejercicio cotidiano de recordar es la raíz de nuestro presente.
    El relato es preciso en su descripción y muy grande en su belleza metafórica.
    Saludos.

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  9. Un sueño delicioso reviviendo el placer, Un beso

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