17.3.15

Estigmas en el alma


Hace tiempo supe que mis días de soledad estaban contados, te descubrí a lo lejos y de inmediato me di cuenta que te hiciste dueño de mis pensamientos, en ese instante vi tu nombre aparecer en el centro de mi pecho se tatuó a fuego vivo, como esas marcas que se hacen con el hierro candente en la grupa de las yeguas y en un acto de magia puro se sumergió en la dermis sin previo aviso, sin yo buscarlo. 

Con el tiempo aprendí a vivir sintiendo el dolor que me producía tu rúbrica, con el ardor y escozor de la zona mancillada, creí inocentemente que todo había quedado sólo en una parte de mi piel estigmatizada con las siglas de un ser aparentemente desconocido, porque en mi esencia sentí reconocerte, mi sangre empezó a pervertirse, a clamar en las noches solitarias tu presencia, no había remedio, observar de lejos tus movimientos había corrompido sin darme cuenta mis arterias, no sólo mi piel estaba vulnerable, mi alma se encontraba indefensa. 

Sentía una fuerte atracción hacía ti, todo mi ser revolucionaba buscando la forma de acercarme, el raciocinio me hacía su presa deteniendo mis pasos, pero el corazón se imponía con maestría y me mantenía cerca. 

¿Qué poder ejerces sobre mí?, que sin conocerte tu huella se concentra en un punto específico no sólo de mi cuerpo, también en el epicentro de mi vientre, me hace descubrirme unida a ti, aún en la distancia o en el anonimato, cada paso que avanzo me doy cuenta que camino bajo tu órbita, donde el único punto focal es el sol que brilla en el fondo de tus ojos, más allá de lo superfluo, donde una sola de tus miradas me provoca orgasmos cósmicos. 

Mi destino es andar en la senda de tu doma, anudada al calor de tu sonrisa, impregnada de tu aroma, es un camino arduo, escabroso. Presiento que me percibes y sé que en algún momento tu mano sujetará la mía. 

¿Cuánto tiempo he de esperar para que escribas mi historia junto a la tuya?.
[2013]

12.3.15

Tu mirada

                    Cuando te conocí
                    descubrí que tu mirada era sincera.

                    Cuando en tus ojos me perdí
                    me di cuenta que te convertirías en el amor de mi vida.

                    Hoy... arrodillada ante ti
                    con todas mis fuerzas te rezo
                    y te pido con devoción e intensidad un deseo
                    y también que lo conviertas en promesa.

Habítame... que mi cuerpo, mente y alma sean tu última morada.


Jueves de Relato
Anfitrión: Matices
Tema: Miradas.

10.3.15

Temes


                    Te aterra conocer y reconocer tus propios deseos
                    Porque sabes que te apartan de todo lo vivido,
                    de todo lo mundano,
                    de la imposición de ciertos tabúes
                    a los cuales te han sometido.

                    Y te asustas…
                    y sigues el mismo camino del convencionalismo.
                    Te niegas a cerrar los ojos y abrir el alma
                    Te asusta probar el placer exquisito
                    de someterte a su capricho

                    No quieres explorar...
                    no quieres entregarte...
                    no quieres conocer su mundo...
                    un mundo al cual perteneces desde siempre,
                    porque naciste para él.

                    Y, continúas con tus miedos, con tus inseguridades
                    sin darte cuenta, [o quizás si]
                    que el tiempo pasa y no se recupera
                    que las oportunidades no son eternas
                    que lo que hoy rechazas...
                    mañana te hará llorar lágrimas de sangre
                    que escurrirán sin control y sin remedio
                    sobre tu cuerpo momificado.

Porque desde el momento en que, niegas lo que eres, desde allí… ya has muerto.
Aniquilaste tu alma

6.3.15

Él



Él hizo brotar gotas de esperanza
en la sequedad de mi alma.