27.10.14

De sus manos

Hay una línea finísima entre la realidad y los sueños, casi imperceptible.
Esta noche, cuando todo estaba en calma, he sentido tu fuerza,,, con ese ímpetu que amenazaba quebrantar mis defensas. 

"Mis manos recorren tu cuerpo"–  dijiste

Cerré los ojos y me introduje en mis pensamientos. No sé si fue el sopor o un deseo intenso, quizás ambos; sentí que caía en mi propio abismo, ese que me acompaña noche y día, . 

Dejé que mis manos se fusionaran con las tuyas, cálido y dulce me recorrías totalmente.
Sentí el tibio estrujón de mis pezones, la presión que hacías con tus dedos.

Mi espalda se arqueó, buscando aumentar el placer que me estaba recorriendo por completo, soltaste y al instante acariciaste con tu mano abierta, acunaste en ellas mi busto erecto, te sentí recorrerme, deslizarte línea abajo por mi abdomen, jugar con delicadeza en mi ombligo y llegar al interior de mis muslos.
Temblaba de deseo, me agitaba entre tus dedos, la paciencia tiene un límite y en mí es pequeñita. 

Ese roce cálido para después alejarte me descontrola, me hace estallar en el desespero y busco aliviar el deseo insatisfecho, empujo tus manos con las mías y entras en el interior de mi cuerpo, suave y armónico, mientras te empapo con mi flujo.
Convulso entre tus manos que son las mías, las que te dan el placer de recorrerme y penetrarme hasta el delirio. 

Siento tu roce mientras mis pensamientos viajan hasta tus sueños, me introduzco despacito y me pongo a tu servicio.
Arden mis arterias, el cuerpo me quema cuando estallo fraccionada en mil pedazos, ahogo mis gritos y libero mis espasmos.

En estos momentos sé que si estuviera tu cuerpo sobre el mío arrancaría jirones de tu piel mientras me revolcaba sin control debajo de tu sexo. 

Mi cuerpo está exhausto, mucho más lo está mi alma, le doy un beso a tus labios y te dejo nuevamente soñando. 
Mientras mi boca recibe de mis mojados dedos su recompensa y me dejo ir, para encontrarte allá, al principio de tus sueños y mis sueños.

18.10.14

Cereza picante

         ¿Sabes?
         Hoy estoy aquí
         sostenida del dosel
         sobre el lecho que palpita por tu ausencia. 
         Me siento estremecer en un rincón oscuro
         pensando en cada uno de tus besos
         queriéndome escurrir por la comisura de tus labios
         tan derretida como azúcar a fuego lento.  
         El delirio intenso que me provoca recordar tus palabras
         se vuelve con descaro en mi contra
         me lanza al precipicio, y al caer
         sofoca el deseo de sentirte nuevamente.  
         Duelen las noches que me faltas
         se hacen infinitos los minutos
         la espera inexorablemente me vuelve loca
         ... me sume y sin piedad me derrota
         Y es que lo sabes bien, porque es así que te venero
         que no vivo si no es a través de tus retinas
         y sólo puedo respirar de tu aliento.
         Te anhelo tanto en estas sombras, fría y vacía ...
         ¿Sabes?
         en noches como la de hoy me desespero si no te tengo
         pero luego te pienso, y sé que estás conmigo
         robándole al cielo el paraíso perdido.


11.10.14

Contigo


               Con la vista reclinada, un poco temerosa
               trato de tomar el valor suficiente
               para enfrentarme a la tuya y observarte de frente
               libre de toda culpa.

               Y es que me provocas demasiado
               y demasiado jamás es suficiente
               Todo mi cuerpo se disuelve bajo el tul invisible
               el que flagela mi vientre
               cuando me miras con tus ojos encendidos.

               Puedo sentir cómo se agita mi pecho
               cómo el corazón se desboca
               como si quisiera salirse de su sitio
               para ir al encuentro de tu boca.

               La respiración antes suave se vuelve acelerada
               todo mi ser interno trata de huir de su cobijo
               en pos de ir a buscarte y entregarse a ti, su amado dueño
               al que pertenece desde la noche de los tiempos
               y hasta el fin de los días.

                        -- ¡Mírame! --

               Tu voz retumba con fuerza haciendo eco en mi alma
               como si un poder sobrenatural brotara de cada letra
               viril, amable, inmensamente dulce
               tiemblo, en este momento me siento
               como una pequeña hoja azotada por el viento.

                        -- ¡Mírame! --

               No puedo desatender tu llamado
               el deseo que se muestra en la firmeza de tu voz
               y me acerco... segura de lo que soy y lo que siento.

               Alzo el rostro y tímidamente encuentro en tus ojos
               tu luz, brillante y sublime
               como si observase al mismísimo Sol.

               Y susurro con un nudo en la garganta
               los ojos enrojecidos y las lágrimas bañando mis mejillas
               "Ardo en deseos de, con toda el alma, darme a ti, quiero que hagas y deshagas de mí
               quiero ser tu sierva, ser tu esclava y entregarme eternamente sin reservas".

               No existe verbo o metáfora que te encuadre
               no se ha inventado prosa o poesía que se ajuste a tu medida
               contigo invento el verso y siempre se queda corto
               no encuentro la palabra exacta que te defina
               y aún así, siempre logro llevarte al cielo.

               De rodillas, rendida ante ti, mis brazos atados en la espalda
               los tobillos hermanados, esperando una señal tuya
               desciendes de tu trono, amoroso, decidido
               y me envuelves en tus brazos para siempre.

5.10.14

Callan las palabras


                     ... cuando veo en tu mirada el aura
                     y es ella la que me dice
                     hasta dónde llega el significado
                     de cada una de tus metáforas
                     ¿qué hay más hermoso que eso?.

                     Cuando todo es limpio y cristalino
                     tiembla el pensamiento
                     sudan frío las manos
                     la adrenalina llega a lo más alto
                     y los espasmos descontrolan mi cuerpo
                     ... nada enturbia ese momento.

                     Eres como un susurro en la noche serena
                     como el viento que llega y se asienta
                     así como ese mar en calma que
                     al tocarte, te envuelve en sus mareas.

                     Eres pasión que arrebata y consume mis ansias
                     como los dedos que trepan la piel
                     y leen historias que tú mismo escribiste
                     a la luz tenue que me recorre a tientas
                     difuminando y disipando todo el mal del pasado.

                     Eres brisa que sopla en mi vientre
                     al mismo tiempo que prendes la mecha
                     llenándome de ansias con tu sola presencia
                     y haciendo elevar mi gozo encerrada en ti
                     al amparo de tus estudiadas reglas.

                     Y aquí me tienes ...
                     en el interior de los párpados cerrados
                     allí donde tus ojos me dan alas.