27.9.14

Luz de gas

            Me cedo en ti, como a un todo inexorable
            y me incorporas al cosmos
            el mismo que empieza y acaba bajo los poros de tu piel
            en un espacio infinito y perfecto
            donde el placer más dulce, y más perverso
            se ciñe a nuestra carne erotizando lo eterno
            y mi cuerpo...
            entregándotelo a modo de ofrenda que sacie todos tus deseos.

            Porque más allá de ti no existe nada
            tan solo el vacío y algunos agujeros negros
            infinito templo donde consagro en tu lecho la lujuria que inocuas en mi pecho.

            Soy tu luna
            tan llena de ti, de tu alma y del calor oscuro con que me brinda tu mirada.

            Y tú...
            mi sol nocturno
            Aquel que corrompe mis sentidos, el que viaja por mis venas
            y se introduce despacito, allanando el interior de todo lo que soy y todo lo que creas.

Mi mundo eres tú, y ante ti me arrodillo complacida 

            ... con mis muñecas atadas en el umbral del pedestal que me ofrecen tus pies descalzos
            muestra inequívoca de pertenecer a tu universo, y no al mundo en el que habito.

            Eres mi abismo y por ti me lanzo de cabeza
            proyectando mi entrega con cada piedra que se cruza en mi camino
            tremendo placer que desgrana la piel, la misma que clama por tus salvajes caricias.

            Pero más allá de todo
            habito en lo más profundo del cielo, sometiendo el cuerpo y la mente a lo que tú decidas.

16.9.14

Él, mi vicio


                  ... Es tormenta de sentimientos en estado puro
                  y viento huracanado que llega arrasando voluntades
                  Lo mismo se le puede ver en lo más alto de la más alta montaña
                  que haciendo rápel en el despeñadero más angosto y profundo.

                  Hombre sólido, de carácter inquebrantable.

                  Siempre estuvo a la vera del camino
                  esperando pacientemente que postulara en su mismo destino
                  para conducirme de la mano por el misterio de sus ávidos laberintos.

                  Ahora se encuentra en un cómodo sillón que adorna su estancia
                  tomando su sempiterno café negro, fuerte, dulce y muy caliente
                  que siempre se prepara como si de un ancestral rito se tratara
                  mientras sostiene entre los dedos su habitual cigarrillo recién liado.

                  Le observo tumbada desde el borde de la cama, como cada noche
                  detrás del humo del tabaco que de su boca exhala
                  sumiéndome impertérrita en su indescriptible manera de mirarme.

                  Es un ser ciertamente admirable, y enigmático
                  su semblante muestra rasgos de serenidad absoluta
                  de saber inequívocamente lo que se hace.

                  ... Y entonces deja la taza y posa su humeante pitillo sobre la mesita
                  de anticuario, que tiene apostada junto a la derecha de su trono
                  Le presiento acercarse con paso firme. Mi cuerpo cimbreante espera.

                  Domina mi mente a la par que se apodera de la cúspide de mi pecho
                  dando rienda suelta al tornado que provoca en mi deseo
                  acelerando, sin apenas pretenderlo, el volcán activo de mi sexo.

                  ... Y me lleva al delirio con frases obscenas, susurrándole a mi vientre
                  la promesa no escrita de estar conmigo, y poseerme ... eternamente.                                         

5.9.14

De guante blanco


                          Soy como soy ...
                          gozo provocándote
                          hurgando tus misterios
                          penetrando hasta lo más profundo
                          de tu mente, de tu alma
                          para robarte la sed, la sequedad misma
                          porque sé que después te inundaré.

                          Te llevo, me llevo, te repto con mis versos
                          viajo silenciosa entre mis letras
                          para observar con sigilo tus reacciones
                          y con cautela te hurto para mí
                          te arranco, te fragmento, para luego
                          unir con mis besos tus pedazos.

                          Todo te lo extraigo
                          el aliento que casi no te queda
                          te marco, te sello, te hundo en el deseo
                          ahora mío, a mi antojo
                          y me apropio de cada una de tus emociones
                          las deslizo entre mis dedos y con dulzura
                          las anido en el núcleo de mi cuerpo.

                          Soy culpable ...
                          de la arritmia de tu pecho
                          y del estruendo susurrar de tus espasmos
                          nada hay que puedas ocultarme
                          estudio tus reacciones
                          el movimiento nervioso de tus dedos
                          la ternura de tus ojos
                          y la sorpresa de tu rostro al leerme.

                          Soy ladrona ...  no lo niego
                          pero no de cosas materiales.
                          Colecciono tus matices
                          tus instantes a mi lado
                          y el éxtasis prolongado de tus sensaciones
                          por siempre y para siempre

                          ... Mío

4.9.14

El reencuentro

Sumido en una vorágine de ideas que revoloteaban indecisas en su mente, el historietista tomó papel y lápiz, tratando de aclarar sus pensamientos, el deseo era más débil que la frustración. 


Hacía tiempo que Duality no lo visitaba, extrañaba ese aura de misterio en la que se envolvía y esa media sonrisa enigmática que la caracterizaba.
Plegado y hundido en su desazón, entre dibujos inconclusos y palabras confusas, fue cayendo en un sopor profundo. 

Su cuerpo se relajó, al igual lo hizo su mente, el sueño lo fue venciendo lentamente, y entre tanto, una serie de imágenes se proyectaban en un camino que le provocaba ... e incitaba, con descarada insistencia, a recorrerlo sin mirar atrás. 

Encaminó sus pasos entre sueños, y, mientras lo hacía, su corazón latía incesante.
Lo sentía golpear en su pecho, incrustándose la pulsación en su garganta. Sus manos se movían con cierto nerviosismo, hasta el momento en que las dejó tomar el control de sus pensamientos. 


Sus brazos se elevaron al nivel de su torso, sus manos ahora libres se movían con soltura, de entre sus dedos se materializó el lápiz de donde fluían con armonía todos sus anhelos, empezó a dibujar siluetas indefinidas, con la goma, borraban de la misma forma que trazaban líneas imprecisas, el descontrol se apoderó de la poca paciencia que le quedaba y de un tajo lanzó el lápiz al vacío. 

Agotado y cabizbajo, intentó refugiarse en la sombra de su soledad. En ese momento, sin darse cuenta, unos ojos de un negro profundo brillaban en la oscuridad, al verlo desesperado se rasgaban hasta casi desaparecer en la línea horizontal que sus párpados casi cerrados dejaban, un movimiento felino fue suficiente, de su cuerpo se desprendió un suave aroma, el perfume viajó sutil hasta los sentidos de El Historietista. 

Él buscó entre la oscuridad a su mujer felina, su cuerpo desbordaba la emoción incontrolable de su juventud pasada, el deseo se apoderó nuevamente de su mente. Con su mano abierta buscó hasta encontrar el lápiz que había tirado, se dedicó a dibujar un bosque mágico en esa ciudad deshabitada, creo y sembró semillas que de inmediato crecieron, alcanzando una altura descomunal, todo era verde, ríos caudalosos murmuraban el arrullo de sus aguas, cascadas salvajes que salpicaban de humedad las líneas en el viento que el lápiz trazaba, la humedad brotó de su cuerpo y se acercó a Duality, que surgía en la negrura de la noche. 

El historietista habitando en tu sueño ...

Con mi dedo corazón, acaricio con delicadeza la máscara que cubre tu rostro, mientras mi mano desciende por la abertura generosa que el vestido marca en tu espalda, un escalofrío recorre tu piel de seda cuando mi boca desciende desde tus ojos hasta el nacimiento de tus labios, suavemente te atraigo hacía mí, con la pasión incrustada en el centro de mi boca, mi lengua se introduce con delicadeza, conjugando dos bocas en un sólo sentimiento, atraigo tu cuerpo con firmeza hasta quedar a un milímetro de distancia de mi cuerpo. 

Y siento... Siento la pasión invadir por completo cada uno de mis pensamientos, se proyecta en el mástil salvaje que desea castigar tu sagrado templo. 

Mis manos se introducen por debajo de tu vestido, se amoldan a tu espléndido trasero, mientras mi pelvis se arquea en respuesta a lo que tu lengua provoca en mi boca, y estallan mis ganas, al igual que las tuyas, resbalo con destreza el zipper de tu vestido, me retiro unos pasos para verlo caer derrotado ante tu belleza.


Observo con avidez la línea de tu busto, sonrío satisfecho cuando el candor se apodera de tus mejillas... ¡Viajo por tu cuerpo!, con la intensidad proyectada en mi sexo. Acaricio tu rostro enigmático, tu cabello largo y rizado, atrapo tu boca, los besos se vuelven fuego buscando más, exigiendo más y bajo hasta tu cuello, siento tus pequeños dedos despojarme de mis prendas mientras sigo cayendo por lo abultado de tus pechos, por tu vientre, arribando en tu ombligo, sigo descendiendo hasta llegar al centro de tu locura. 

Quiero derribar todas tus barreras, soltar a la mujer serena y succionar el interior de fiera que tanto me hechiza, lamo y succiono, penetro y devoro el fondo de tus entrañas, cuando un gemido gutural se atora en tu garganta y estallas fragmentada en múltiples sensaciones inundando mi boca de tus emociones. 

Sostengo tu cuerpo cuando tus piernas se doblan y te volteo de frente, necesito perderme en tu mirada, nuevamente el rubor se apodera de tu rostro, al tiempo que mi cuerpo se abre paso en el interior de tus muslos. Sostengo tu busto en el hueco de mis manos mientras empujo con fuerza en la verticalidad de tu secreto. 


El vaivén de mis caderas se intensifica al sentir tu respuesta, te sientes prisionera de mi cuerpo que te venera y en un movimiento ágil te montas en mi pelvis, succionando con fuerza mi falo endurecido, te abres para mí, como la hembra en celo que cada noche intensifica mis sueños y vuelves a estallar en el universo que te habita. 

Mujer enigmática con vientre de fuego, has logrado explosionar cada uno de mis deseos.


Feliz aniversario de tu blog, Demiurgo de Hurlingham
Aquí mi presente.
Besos