25.8.14

Por ver tu sonrisa

¿Qué precio debo pagar por el amor? 

¡ Todo, hasta con mi propia vida !

                       Te conocí a través de una bruma de ensueño
                       todo se tornó perfecto dentro de lo imperfecto
                       a tu lado descubrí un universo paralelo
                       inundado de la magia y el ritual.

                       Cada vez que despierto de mi sueño
                       mi vida real me resulta insuficiente
                       monótona y aburrida
                       donde la perversión no tiene cabida
                       siento cómo devora la muerte mi propia existencia.

                       ¡ No quiero regresar !
                       ¡ No quiero despertar !
                       te has convertido en mi religión
                       y, cada vez que me quedo dormida
                       disfruto el pecado y tu penitencia.

                       Mi destino está contigo
                       eres mi sueño y mi realidad
                       el Amo de mi lujuria, el Dueño de mi intensidad.
                       Tu doma es la llave que detiene el tiempo.
                       ¡ Tu tiempo y mi tiempo !.

                       Soy espuma navegando en tu mar
                       Haciendo frente a las inclemencias del tiempo
                       todo vuelve a tener sentido a través de tu mirada
                       y el respaldo que me entregan tus palabras.

                       ¡ Estoy lista para ti... !
                       Todo íntegro te lo ofrezco
                       por ver tu sonrisa anudada en la mía
                       ... eternamente.

24.8.14

Momentos


                                                            En el desierto de la muerte
                                                            donde planté rosales
                                                            y crecieron sólo espinas.

                                                            Exigua el paraíso de los sueños
                                                            crece la soledad del pensamiento
                                                            abriéndome la herida.

20.8.14

Íntima y delicada

En silencio con mi soledad, íntima y delicada, cada día inicio el aprendizaje de mi cuerpo, es una experiencia nueva que se conserva intacta en la memoria de mi esencia.

Nada existe en ese instante que impida disfrutarme, transformarme en un abismo profundo, donde caer significa volar y volar es el estímulo necesario para llegar al cielo, y desgarrar con mis uñas nubes con núcleo de acero.

Te imagino... 

Susurras en mi piel los besos de tu lengua, cierro los ojos, descanso la mente y despierto mis sentidos. A ritmo lento reptas por el cuello, tu boca se ha vuelto una caldera que en su recorrido provoca fuertes erupciones en mi espíritu, comparadas, a un centro volcánico a punto de estallar. 

Botones adornados con su capucha, endurecidos ante las caricias de tu lengua se dejan mecer entre tus manos, mi cuerpo se pone en guardia, se arquea ofreciéndote un espectáculo que recrea tus pupilas, pellizcas con suavidad mis pezones y continúas tu camino. 

Sigues el mapa que has trazado por mi figura, bajando por mi vientre, tu boca deteniéndose en mi ombligo, tu lengua perfilándolo, llenándolo de humedad. 

Lentamente desciendes en complicidad con mis deseos, tus dedos se abren paso por el interior de mis muslos dejándolos expuestos, como pequeñas alas de mariposa, te introduces entre mis piernas, puedo sentir tus caricias, la forma lenta en que tu lengua fluye dentro de mí para poseerme despacio, aceleras mis latidos, me haces estremecer.
... Muerdo con descuido mi labio inferior, aprieto tu cabeza, mis dedos se enredan entre tus cabellos, explosiono en la más sublime agonía. 

Pierdo el sentido del tiempo, entregada a la relajación que me inunda por completo cuerpo, alma y mente, los suaves latidos del corazón me llevan a un sopor abismal, mi excitación se esparce entre las arrugadas sábanas, mi dedo perfila mi estertor, asciende hasta mi boca, saboreo el placer de mi propia excitación con un roce suave de mi lengua y vuelvo a flotar acompañada de tu recuerdo.

14.8.14

Sé que duele


Esa voz que susurra en mis adentros
me hace sentir que se fragmenta
y se vuelven mil voces haciendo daño
permanente... irreparable.

Olvida el prometido paraíso
y surge la tormenta en el campo de la muerte
la soledad como fantasma
se mece en mis pestañas.

Esa voz... esas voces
retumbando sin piedad en mi memoria
lanzando en mi pecho sus recuerdos de caricias compartidas
y silencios abatidos por te quieros del pasado
olvidos agrupados... dolorosos.

Esa voz... esas voces
surgiendo en lo profundo de mi mente
en lo humano y lo sagrado que aún conservo
en mi otra oscuridad
desnuda y fría.

4.8.14

¡ No dejes de bailar tu boca sobre mi falo !

Dejaré mis sueños un rato más sobre la almohada, para que descansen tranquilos mientras me siento en un cómodo sillón a observarlos. 
Quiero que estos sueños duerman hasta alcanzar su propio sueño. 

Cada gesto, cada respiración, cada inconsciente movimiento, cada latido que de ellos brote será detenidamente observado y analizado por mis ojos que, en ningún momento se moverán de ellos, seré atenta, seré curiosa, estaré deseosa por saber lo que me van a contar. Mi expectación estará en aumento, porque hoy estoy concentrada en ellos... 

Mis sueños son los protagonistas de esta mañana piadosa. 

El alba llegó hace rato, la noche se perdió entre las grietas que surcan las sábanas arrugadas, el sol se muestra triste, quizás un poco melancólico, no tiene fuerza, su temperatura aún no me calienta. 

En silencio, sin mover un músculo de mi cuerpo, no dejo de mirarlos y empieza a gestarse mi recompensa. Mis sueños empiezan a tomar una forma conocida, tu silueta va delineándose sobre mi lecho, se convierte en sombra de movimientos lentos y armoniosos. Inmóvil te observo atentamente. 

De mi cuerpo empieza a ebullir el deseo, sigo estática y aún así, me escurro entre tus dedos, me siento bruma danzando entre tus olas, me acercas a la orilla de tu playa, me alejas delicadamente de tus arenas. 
Sin dejar de tocar mi piel, me hundes en tu abismo mojado. Suave y lento, de abajo hacia arriba, sujetas mi melena, mientras me dejo columpiar en ti, en tus ritmos y maneras, en tu voz que susurra una íntima caricia.

¡ No dejes de bailar tu boca sobre mi falo !. 

Te escucho con todos mis sentidos, tu voz, es un suave gesto de autoridad, de mando que derrite mi cuerpo, es mi sueño alcanzando el máximo placer al disolvernos.

Tu sombra evoca en mi boca profundas penetraciones, a ritmo suave, a ritmo intenso, se evapora mi timidez con las caricias que tu verga hace a mi boca, me revuelco entre hilos que me avisan el aumento de tu deseo y resurge nuevamente mesalina, la que se te ofrece, cuando rompes por dentro y te vuelves explosión que se proyecta hasta mi garganta inundándome toda, y en tu abundancia te escurres por la comisura de mis labios, por dentro me atas, por fuera me unes. 
Y me corro para ti, al tiempo que bebo tu mar encendido de fuego. 

Son estos sueños los que me hacen renacer en las horas que a mi lado no te tengo.

1.8.14

Ojos tristes


Cuenta la noche que, cuando el sol duerme y la luna se muestra misteriosa, aparece de entre la bruma una mujer con ojos de lucero. Lleva la tristeza en sus pupilas, no lo sabe, pero viene calzando la luz de la esperanza y es su sonrisa, el sincero reflejo de la vida. 

Es su alma desnuda, la tumba viva del dolor y de la muerte, de la falsedad y las mentiras, del engaño que fue objeto, del temor y su letargo, son golpes que el tiempo inclemente, no ha podido mitigar. Y se consume lentamente en la misma hoguera donde se vuelven ceniza todos sus anhelos. 

Yo te observo... en el nudo que deja tu latido, el que rompe las obtusas esquinas del ocaso, que consume las largas horas de tus círculos cuadrados.
Te escucho, en el fragor que me ofrece tu silencio, cuando te acosa el inminente abismo, vistiendo la memoria de un pasado doloroso. El mismo que murmura el pesar que en tu caída has dejado en las paredes escabrosas, cuando has vaciado el alma en tus versos.

Mujer, ojos de miel y sonrisa de nostalgia, que atraviesa tu ternura un muro de concreto. Me enseñaste a mirar la vida como arcoíris que cuelga en la belleza de tus cabellos. 

Déjame, preciosa, que ahora sea yo quien cuide de tus sueños y te lleve a naufragar en los mares de tu cielo. 
Quiero perderme y que te pierdas para siempre en el brillo de tus ojos que esconden en su crepúsculo, tu cariño que es inmenso.

Con cariño, María del Carmen
Te quiero mucho, mi niña hermosa.
Apapachos, corazón.