31.7.14

A puerta cerrada


La noche era más fría que de costumbre, mucho más.
Había en el ambiente una densidad aterradora, me encontraba distraída con la preparación de la cena. Recuerdo sentir un escalofrío que recorrió por completo mi espalda.
... Me di vuelta de inmediato. Y el pánico se apoderó de mis sentidos.

Tropecé de frente con esa mirada de absoluto desprecio que, sin mediar palabra, me detuvo en seco clavando en mi vientre la punzante sinrazón. 

No comprendí en ese momento el porqué de esa sensación paralizante, hasta el instante en que vi la furia reflejada en tus ojos encolerizados.
Entonces mis rodillas flaquearon, mis piernas dejaron de sostenerme... y me vi derrotada ante tu intrínseca maldad.

Todo mi ser se cimbró bajo tus pies, con cada embestida mi mente aún más se desorientaba, sentí en carne viva la diferencia infinita que existe, entre la fuerza que ejerce un hombre desalmado y furioso, ante la fragilidad de quien en vida fue un ser bondadoso.

Hoy yace mi cuerpo tirado como un trapo viejo en un suelo sucio, manchado de gotas espesas de lo que en un tiempo circulaba con insistencia por mis venas. 

Y te observo, desde lo alto de mi nueva morada, arrodillado y destrozado.
Con mi cuerpo abrazado a tu pecho y gruesas lágrimas inundando tu rostro. Ahora tu voz se ha vuelto ronca y sin fuerza. 

Pides un perdón que ya no puedo otorgarte. Rompiste la cadena que a tu lado me tenía sujeta. Prometiste amarme, también prometiste cuidarme... Pero tristemente todo lo olvidaste.

Ahora a mi alma ha vuelto la calma. El miedo se aleja, al igual que yo... que me diluyo lentamente en el viento, me fusiono  a él serena y como él, hoy me siento plena y libre de tu yugo. En paz con mi nuevo destino, ya no lucho, ya no lloro, arrancaste de raíz el dolor que por años sembraste en mi corazón. 

No hay odio ni rencor, pero sé que tu alma estará siempre lacerada por lo cruel de sentir unos celos absurdos. Y hasta el final de tus días en esa sucia prisión, suplicarás por un pasado que en mí, poco a poco se volverá olvido.





Esta semana participo en Jueves de Relatos
El tema es: "Él o Ella y sus circunstancias, defectos o virtudes"
Yo abordo la tan agotada y no solucionada situación 
que se vive en quizás todo el mundo
"LA VIOLENCIA DE GÉNERO".
Espero que algún día esto quede sólo como un mal recuerdo 
de mentes que en su tiempo fueron estrechas
[Los peores defectos que existen es
la falta de humanidad, de respeto, de tolerancia, la soberbia y la violencia]

Lugar de reunión

29.7.14

Bajo el susurro de tu mirada


            ¡¡ Existo...... !!
            Soy un corazón envuelto en llamas
            todo mi ser se ha transformado en un pedazo de ti
            de tu mirada implacable al someterme.
            Dentro de mí, he podido lograr que tus caricias
            dejen de ser instantes
            y se conviertan en eterno fuego consumiéndose
            debajo de mi piel incandescente.

            ¡¡ Existo...... !!
            Soy el ángel blanco
            que a tus pies desnuda su esencia.
            Soy el ángel negro
            anudada a tu mundo de perversiones.
            Soy el ángel carmesí
            que te espera cada noche en nuestra cama
            con la piel perfumada de deseo
            y la humedad jadeante que se conserva intacta
            en el susurro de tu alma.

            ¡¡ Existo...... !!
            habitando dentro de ti.

Feliz cumpleaños, Dulce
Apapachos.

18.7.14

Mi historia entre tus manos

Bien entrada la madrugada, una de esas más que propicia para hartarse de aburrimiento, el ensordecedor barullo del local seguía golpeando despiadadamente en mis ya doloridos oídos.
... Era algo así como qué : Phufff

Desde mi rincón, apartado en aquella esquina, observaba sin poner demasiada atención, cómo los colores de las luces intermitentes daban un aspecto absolutamente pasado de moda, y hasta de época diría yo, por la inexistente decoración del lugar. En la pista de baile, parejas danzando desaforadamente, intentando esgrimir una sensualidad que, en otro momento y con otra actitud, hasta me hubiera parecido graciosa.

Todo era absurdo. Arribada recientemente a una ciudad extraña, agotada de tanto caminar y el único sitio que encontré abierto era este intento frustrado de burdel.
Fue entonces, mientras cavilaba para mis adentros renegando de mi mala suerte, cuando las hojas de la puerta del cuchitril se abrieron de par en par...   y apareciste tú

De porte elegante y con una altura considerable, tras encender un cigarrillo con ademán seguro y pausado, a la vez que te desplazabas dejando tu impronta por doquier, lanzaste esa profunda mirada, en modo panorámica, por todo el recinto, para clavarla con descaro en un objeto aislado : esta que a la postre sería tu segura servidora

Sostuve como pude durante un instante eterno el reto a duelo que tus ojos provocaron en los míos, para de forma inmediata dejar caer la vista a la suela de tu calzado. De reojo observé como te acercabas. En ese instante pude sentir que todo daría un giro de 180º.

No hubo palabras. Tan solo te paraste frente a mí y me ofreciste tu mano en espera de la mía. La respuesta fue inmediata : Te cedí la mano y me puse en pie de guerra a un palmo de tu aliento. Esbelta, cabello largo y aromatizado, caderas dispuestas y las piernas...  que apenas me sostenían.

... Tu brazo rodeo mi hombro y fue tu dedo corazón de la otra mano, el que recorrió la línea descendente de mi columna vertebral, justo para caer en el nacimiento incipiente de mis nalgas. Allí tu mano abierta mostró su dominio atrayéndome hacía ti. Tu boca quedó a milímetros de mi boca, la punta de tu lengua perfiló mis labios, un escalofrío me recorrió entera y tú me sonreíste satisfecho, por mi dócil y apresurada entrega.

Así pues, encaminamos nuestros pasos fuera del establecimiento.
El relente de la noche hizo tiritar mi cuerpo ardiente, por lo que subimos sin demora a mi auto, intuyendo que el trayecto hacia un sitio más apropiado, iba a ser ciertamente expectante y en cierto modo demoledor. Duda que rápidamente pude despejar, cuando estando dentro del coche, y sin haberme acomodado aún, tu mano se adueñó sin contemplaciones de uno de mis muslos


Pero sentí tu boca. Oohhh sí. Tu lengua invasora, devorando con soltura el interior de mi boca.
Penetrabas lamiendo con tal intensidad y maestría... que aunque lo intente, no pude contener el gemido ahogado, largo y profundo que alojé directamente en tu garganta.

Entonces tu mano descendió por el centro de mi pecho, se apoderó de cada uno de mis senos, y bajó lento hasta alcanzar el fuego de mi entrepierna.
Pequeños y suaves golpes propiciados a ambos lados de mis muslos hicieron que me abriera para ti, introduciéndote en mi sexo, ya empapado y delicadamente hipersensible. De mi verticalidad bullía incontenible el deseo. Rozaste, palpaste con tu mano abierta, delineaste con tus dedos mis pliegues, y mi cuerpo se arqueó buscando satisfacer la pasión contenida en mis entrañas.

Mi mano bajó para quedar sobre la tuya, intenté presionar suavemente, avanzar hacía la cima y estallar en la vertiente de tu tacto, el placer cada vez era más intenso, mis piernas presionaban tratando de apresar tu mano.
Tus dedos tan sólo rozaban mis húmedos labios...         y yo ya estaba completamente despendolada

deseaba más, quería más, necesitaba másss

En ese estado de máxima ansiedad pude sentir que me sobrevenía el primer espasmo, dando lugar a una especie de alarido, alertando, desde lo más profundo de mi ser, el consiguiente desenlace.
Mi cuerpo se preparó para recibir su recompensa y fue en ese instante que retiraste tu mano, tu boca dejó de aprisionar mi boca, tu mirada era fuego, era dominio. Una tenue sonrisa se dibujó en tus labios y escuché tu voz desde mi abismo frustrado :
            -"¡Aún no es tiempo, esto tan sólo es el inicio!"

Observaste detenidamente tu mano, mi flujo aún cubrían tus dedos, los llevaste hasta tu rostro y los introdujiste en tu boca, chupando suavemente. Tras un gesto de aprobación te giraste para buscar mi boca. Ahora el beso es más suave, delicado, dulce, casi complaciente. Y teniéndome así, apunto de la agonía, dijiste que pusiera en marcha el auto que tú me indicarías el camino. Yo me hundí en el asiento, aturdida aún por todo lo acontecido, con un cuerpo dolorido por un deseo no satisfecho, pequeñas líneas de frustración asomaron en mi frente y cerré los ojos, trataba de controlar lo incontrolable.

La espera me vuelve impaciente, me violenta, nunca antes había experimentado nada parecido.
Cada paso dado, parecía darlo en dirección contraria para disfrutar plenamente del rigor que requería la exaltación provocada por ese hombre que, aunque desconocido y extraño, parecía conocer de toda la vida y ni siquiera sabía su nombre.
Aún sentía vivas las marcas que sus dedos habían dejado entre mis muslos, me encontraba sumida en mis pensamientos tratando de recomponerme, cuando nuevamente su palabra me volvió a la realidad. Era extraordinario, parecía que leía mi mente         -"¡Manuel!"

Con un gesto inequívoco me mandaste parar. Ya habíamos llegado a nuestro destino.
Tu voz nuevamente inundó por completo mis poros, se paseó autoritaria por el interior de mi ser desconectándome abruptamente de mis recuerdos.
La expresión de mi rostro mostraba mi desconcierto, cuando, una vez más, volviste a dirigirte a mí con ese tono fuerte y varonil que todo controla :
-"Mi nombre es Manuel", y en el instante que cruces por esa puerta, dispondrás de total libertad para explosionar tantas veces como tu mente y tu cuerpo lo deseen!".

El lugar era impresionantemente acogedor, las lámparas, dispuestas estratégicamente, dotaban a la estancia de un cierto aire de misterio, por lo tenue de la iluminación que ofrecían.
Al fondo se encontraba el dormitorio principal, con similar ambientación del resto de la casa.
Una amplia cama exquisitamente vestida, invitaba e incitaba a una mente traviesa como la mía a revolcarse entre sus sábanas.

Sin apenas darme cuenta te posicionaste a mi espalda, me guiaste hasta el borde del lecho, me desvestiste increíblemente lento y con un ligero movimiento pélvico, me empujaste cayendo boca abajo y quedando aprisionada entre la seda de la colcha y el tejido suave y deslizante del traje de diseño que aún portaba elegantemente tu cuerpo. Acto seguido sentí tu boca en mi nuca susurrándome obscenidades, a cada cual más soez, con el ardor entrecortado de tu aliento.
... No creo que pudieses imaginar cuánto me pone saberme tan zorra con un completo desconocido.

Mientras apretabas aferrando con fuerza mis pechos, me deleitabas el culo con la dureza de tu falo que, al ritmo de tus caderas subiendo y bajando por entre mis glúteos, hizo que mis propias piernas me traicionasen, al dejarme completamente expuesta a cuatro patas sobre la cama

Y como era de esperar, te dispusiste detrás de mí, tus manos acariciaron con destreza mi piel en un intento, supongo, de tranquilizarme y prepararme para lo que iba a acontecer.
Así pues, agarrado fuertemente de mi cabello, a modo de riendas, jalaste hacia atrás con rudeza, para tomar el control total de mi cuerpo.

La postura bordeaba el límite de un morbo que, desbocado, iba aumentando sin control. En ese punto el tiempo se detuvo y al abrir los ojos observé frente a nosotros la estampa de una exótica mujer, sentada en una no menos sugerente silla, que había sido testigo en la sombra de todos nuestros movimientos, cual discreta y sigilosa espectadora de lujo

Por lo que tal desconcertante sorpresa
llegó a paralizarme durante unos breves segundos

Administraste sabiamente mi estupor, dándome un poco de espacio y aprovechar para descalzar tus pies y desnudar tu cuerpo.
Recuerdo que escuché el ruido que hace el zipper al deslizarse, y aún desorientada, volví la vista hacia ti para no perder detalle de los gestos en tu rostro y saciar mi curiosidad contemplando como te despojabas de todas las prendas. Y no pregunté ni cuestioné nada en absoluto... Aquella hembra semidesnuda, ataviada como una esclava romana, ciertamente me encantaba.

No me di cuenta de cómo fue que, sin pretenderlo, mi mente se puso a fantasear una y mil escenas lésbicas, cuando de improviso, y ya, completamente desnudos... me tumbaste nuevamente en la cama. Esta vez boca arriba, trazando con tu lengua cada centímetro de piel, y regodeándote, para mayor gozo de mis sentidos, con sublimes pausas en todos las zonas erógenas de mi cuerpo.

El caso es que no podía dejar de mirar a la mujer misteriosa, mientras tú obrabas delicatessen sobre mí, y aún así, o tal vez por ello, mi cuerpo reaccionaba febrilmente con tus caricias, mis fuerzas llegaban al límite, y mi vagina comenzaba a contraerse y expandirse dando muestras de estar llegando al éxtasis del sumo placer.
Pero una vez más me fue abortado el orgasmo al separarte de mi cuerpo a punto de erupción.

A una señal tuya, Zoe abrió las piernas y fue introduciendo lentamente los dedos en su concha, jadeando y gimiendo sin parar mientras se masturbaba para nosotros absolutamente excitada y encendida, no solo como observadora, sino también ahora, como partícipe del desenfreno sexual en el que estábamos inmersos los tres

-"¡No te corras, puta!... tú no tienes permiso"

Ella murmuró algo apenas audible
o quizás yo estaba tan caliente que no atiné a entender lo que decía

De todas formas, tu verga, con las venas a un paso de estallar, se abrió camino entre mis muslos clavándome una certera estocada por la que creí morir de puro placer.
El vaivén era arrítmico : a veces fiero, a veces lento, otras veces tremendamente profundo.
No reconocí mi propia voz al implorarte :
-"¡Sigue, por favor, no te detengas, ahora noo.  Sí. Sí. Siií. MMM... Me corroo amor. Me corrooo"

Mi cuerpo se retorcía intensamente mientras tus envites me mantenían al rojo vivo, y nuevamente a tu señal, tu sumisa se acercó a la cama, con el rostro desencajado por el deseo reprimido.
Se recostó frente a mí, tal y como le indicaste, ofreciéndome su sexo henchido y húmedo, dispuesto bajo mi semblante emputecido por todo cuanto acontecía.

Tus fuertes e intensas penetraciones hacían que mi rostro rozara su entrepierna.
Percibí su aroma a hembra en celo. Mi lengua lamió con delicadeza aquellos labios abiertos como pétalos de flor. Degusté el sabor dulzón de su flujo impregnando todos mis sentidos, y me adentré profusamente en su cavidad en el instante que otro espasmo convulso contraía mi vulva

Jadee. Gemí. Grité. Y susurré entre sus labios pidiéndole su orgasmo
de tal forma que sus dedos se aferraron a mi pelo mientras Ella estallaba en mil pedazos

Al contemplarnos gozando como perras en celo, soltaste mi cuerpo, tu mano se deslizó por tu falo... Era una invitación clara a degustarlo,. Me arrodillé frente a ti. Lo mismo hizo Ella, y armónicamente hicimos presa a tu polla con nuestras manos, con nuestras bocas. Tu glande fue acariciado, succioné con devoción. Te devoré. Lamí tus gotas. La besé y esperé paciente mientras a milímetros de mi rostro otra boca invadías. La intensidad se volvió urgencia, y ambas, a un mismo tiempo, subimos y bajamos por el tronco erguido de tu sexo. Tu vientre se agitaba mientras tus gemidos guturales estimulaban aún más nuestro deseo. Hasta que de tu fuente, una lluvia de espesa leche despuntó con fuerza

y bebimos de tu cuerpo nutriendo la perversión de nuestras calenturientas mentes

 ...

Desde entonces y hasta hoy, nuestros días y noches se graban a fuego. Somos tres seres con un mismo sentimiento y un sólo destino : La creación de un universo paralelo, entregándonos como si no existiera un mañana.

13.7.14

Te pienso


                       No es sencillo tan sólo imaginarte
                       Dejar que me recorra tu fuego helado
                       que mi sangre hierva desesperadamente
                       y el trémulo palpitar de mi cuerpo
                       salga en estampida derribando el raciocinio
                       o aislándolo en un lugar prohibido.

                       No, no es sencillo tan sólo soñarte
                       Los latidos y la humedad
                       transitan libres de reservas
                       Se desata la pasión
                       y retumba en mi vientre
                       el último pudor que me corroe.

                       Perturbado mi deseo insatisfecho
                       mustian mis pétalos expectantes
                       abriéndose paso con descaro
                       buscando ser el cobijo de tu falo.

                       Mi mente se subleva ...  Te imagina
                       delineándome con tus dedos invisibles
                       navegando en este abismo inquieto
                       que sólo anhela precipitarse sobre ti
                       para ofrecerme rendida a tus pies.
                    
                       No, no es sencillo tan sólo fantasearte
                       mi cuerpo clama, tiene sed
                       y se revuelca desproporcionado
                       en la vehemencia de tu latente huella.

9.7.14

En un tiempo


En un tiempo fui caricia 
viajé al interior de tu cuerpo 
conocí tu corazón, también tu alma 
me adentré en tu mágico secreto. 

Logré que se elevaran con ahínco 
tus impetuosas sensaciones 
activé tus más perversos pensamientos 
vertí sobre ti, efluvios de deseo. 

Te volví manantial de fuego eterno 
bebí tu lava incandescente
cuando de tu vientre 
el magma ebullía descontrolado 
elevándose hasta el pico más alto 
de ese falo que mi lengua veneraba. 

En un tiempo fui caricia 
fui deseo y fui pasión 
recorriendo con esmero 
lo majestuoso de tu cuerpo.

8.7.14

Rescoldos


La noche cae lentamente por la ventana de mi habitación
Calor afuera, en mi interior ...
el hielo aterrador desciende perezoso por mis vértebras.

Un escalofrío viaja a la deriva de mi cuerpo
Mis pensamientos son un caos
retengo entre mis labios los espasmos del pasado
que van cargando la tristeza
de un amor que me ha dejado en el olvido.

Muero lento ...
y al igual que lo hacen los sueños
intento resistir agotando mis reservas
aferrándome a tu pecho, por una pasión fuera de tiempo.

Por un sentimiento, que aún conservo.

5.7.14

Mi promesa

Nunca callo lo que siento
siempre busco la forma de expresarme 
si me equivoco, me disculpo 
si te equivocas... te haré ver que has fallado.


Formamos un vínculo secreto 
hasta hoy, que lo he descubierto. 

Jamás supe el porqué de mis momentos
pasaba de la tristeza a la alegría 
era un sin-sentir de la vida 
cosas que me hacían dudar de mi equilibrio emocional
hasta hoy, que vi la claridad de nuestra relación.

Si lloras, me duele 
si ries, lo disfruto 
si te hundes, me llevas contigo.

No pretendo parecerme a ti 
somos un sólo sentimiento en dos personas diferentes.

Hoy me comprometo a cuidarte 
tratar de alegrar tus días y aminorar tus penas 
a ser tu mejor amiga
y que te sientas segura con mi presencia

 Hoy te digo que te quiero y te respeto 
que mi complicidad te ofrezco 
y tienes mi confianza plena 
                                                                                                                    © Vany To

1.7.14

Buscándote


En cada pulsación que tu nombre va marcando
quiero estallar en mil pedazos
entre mis pliegues 
 al reguero de un abecedario encadenado
en otros tantos gozos
por mis dedos ... por tus manos.