26.6.14

Empapada en mar

Confortable y febril es la espuma que se mece en las olas
Mis ojos se descargan con fervor en el horizonte que anuncia el despertar de un nuevo día. 

Escucho el murmullo que acompaña la brisa marina rectando sobre mi piel; son tenues alientos de mar que dibuja la cortina traslucida, la que anuda los recuerdos, en un continuo parpadeo que me sorprende ante la claridad con la que las palabras van cobrando sentido en mi cabeza.


Mis pies descalzos son despertados con el frío abrasador que salpica del mar en su variable frontera, mientras intento descifrar el eco de las voces, en el sudor oculto de mi cuerpo, creando una línea de deseo que desciende por mi espalda, por mi vientre, entre mis piernas.

De nuevo encamino mis pasos hacia la hamaca que, sensualmente es balanceada por el suave e intermitente devenir del viento. Me dejo caer planeando sobre la tela caliente al sol , anidando mi cuerpo en su regazo, para abandonarme en su vaivén seductor, al ritmo de una marea rota por los susurros que refrescan mis pensamientos, recordando quien soy y cual es el poder que ejerces sobre todo mi ser.

Soy criatura indómita de la noche, fetichista como herencia de tus sombras, me agazapo en los rincones de tu nombre. No tengo más deidad que tú ante quien postrarme, meretriz a tu servicio, adiestrada en la inmoralidad universal que habitamos, me realizo lamiendo con avidez el licor que tus poros expelen, puesto que me considero legado narcotizado en el brillo de tus ojos.
... Principio y fin del latido de tu alma.



Soy el rincón oculto en el cual habitan tus más oscuras perversiones
Soy todo lo que ves en mí, porque estoy moldeada a tus formas y maneras

23.6.14

El faro de tu mirada


                      Sin darme cuenta, cerré los ojos y perdí tu guía
                      el faro centellante de tu mirada se diluyó en el ocaso
                      arañando las paredes de mi alma perdida.

                      Observé en silencio el horizonte sin estrellas
                      la oscuridad era inminente. De la bóveda celeste
                      llovían poemas trazados de tu mano en la mía.

                      El clima aspero que reinaba, fustigó con furia
                      mi vientre de espinas, haciéndome sentir en el pecho
                      la daga helada de una amarga y febril desesperanza

                      Las horas rotas cargaron en su espalda
                      la memoria que bebe de la copa
                      el sentimiento de un desamparado verbo.

                      Se envenenó la frase, aniquilando la palabra desvencijada
                      ahogando en mi boca la metáfora
                      que moribunda, decidió guardar silencio.

                      Como el ocaso que acaricia en el lienzo sus ruinas
                      así perdí el cielo infinito de tu mirada
                      el que agitaba el deseo de tu corazón ...   y el mío.

17.6.14

Creación


Nací en lo profundo de tu enigmática mirada
más allá del interior que clama por mi tú
... y por ti, todo.

Abrí los ojos a tu mundo, floreciendo a la tibia sensación
del reino en el que habitas, donde el bien y el mal se licuan
en el espacio vacío de tu paraíso, el mismo que nos hace libres.

Soy el sueño engendrado en tu elixir del deseo
donde el sentimiento más puro y más intenso me ha creado
como inocente hembra que a tus pies se abre estremecida

Soy espacio sin límite, donde un instante es sentido
con la misma intensidad en el hueco de la mano
que en el santuario de tus labios que lo abrigan candoroso.

Soy gemido del sol estallando en tu lujuria
 En el mudo torbellino de tu alma me sostengo
gravitando en tu cuerpo y desafiando mil tormentas.

Soy obscena en mis adentros
convertida en Mesalina huracanada entre tus dedos
me posees, me penetras y de mi conciencia eres dueño.

Soy promesa que brama y se retuerce
en el desenfreno de tu piel desnuda
buceando sin pudor y sin grilletes en las llagas de tu ternura.

Soy ángel de alas blancas 
Copulando en el lecho de tu cielo
transito en cada latido de tu corazón de acero que se funde con mis besos.

Soy el albor de tus mañanas
aire entre tus manos que palpita y siente
calor y frío, reptando a ritmo lento y acelerado por tu cuerpo.

Soy la flama de tu infinito averno
el que me bautiza con tu nombre y con tu fuego
en un presente que florece en tu futuro.

Soy y seré
principio y origen de tu esencia.

13.6.14

Por siempre tuya


Te llamé, y lo hice porque fue imposible reprimir por más tiempo el grito que llevaba guardado en mi pecho, única y exclusivamente para ti.

Atendiste mi súplica, y me concertaste una cita. Húmeda y temblorosa, escuché atentamente tus indicaciones, las que me diste vía mensaje electrónico, también las que siguieron por correo de voz ... Me gusta tu voz, pausada y sensual.

Seleccionaste una discreta cabaña en las afueras de la ciudad, acepté nerviosa, estaba feliz de entregarme y nuevamente ser tuya.

Me preparé como me habías indicado : Lencería de encaje negro, diminuta y encima un vestido vaporoso, también en color negro, sandalias de tacón de aguja, cabello recogido en una coleta, maquillaje ligero y mirada profunda.
De accesorios : El antifaz veneciano y la gargantilla que me regalaste tras la primera cita.

Me puse cómoda en el asiento del auto, conduje a una velocidad moderada. Mientras manejaba, no pude evitar imaginarme a tu lado, te sentía dentro de mí, penetrando salvajemente mi pensamiento. Detuve el auto que en ese momento estaba lleno de tu presencia. Todo mi interior ardía y sucumbí a tu arrebato, tibias gotas escurrían desvergonzadas mojando mi entrepierna, me abrí al deseo de levitar en la violenta necesidad de fundirme en ti, y las manos comenzaron a recorrerme ... Mis piernas se dispusieron cual alas de mariposa, abiertas de par en par, dando lugar a que mis dedos se escondieran en la oscuridad de entre mis muslos, y entonces, un gemido largo se ahogó en mi garganta, prolongando el espasmo de mi sexo cuando te imaginé reptar sobre mi pecho apoderándote de mi voluntad y volviéndome indefensa a tus caprichos.


"Excitada y temblorosa, con mis límites quebrantados, empapada la ropa interior, la deslizaste ligera piernas abajo, retomando nuevamente mis gemidos : Ahora hacia mi vientre, estocadas de deseo se incrustaron incesantes, tu aliento cálido perturbó mis entrañas, una vez más el deseo me hizo presa de tus garras, el descontrol de mi cuerpo anunció su estallido, asida a tu espalda, me dejé ir, eclosionando en el vaivén de tu cintura".

Desfallecida y aún convulsionando, retomé presurosa al destino de tu encuentro. La vibración de mi cuerpo me acompañó los eternos minutos que siguieron hasta la cabaña. 


Y por fin llegué ...
El temblor que aún sufrían mis manos y la agitación de mi pecho, me hacía imposible introducir la llave que dejaste para mí bajo el felpudo, era incapaz de atinar a la cerradura.
Pero allí estabas tú para echarme una mano, desde el interior me abriste, y al verme plantada ante ti, sonreíste maliciosamente.
Mi rostro delataba con un gesto de cómplice enamorada, lo que momentos antes había vivido, la magia de tus ojos relajó mi nerviosismo, me envolviste entre tus brazos, tus dedos jugueteaban con la gargantilla que adornaba mi cuello, y en un instante tus manos bajaban por mi espalda, se introducían por debajo del vestido, jugueteando traviesas con el encaje de mi prenda interior.

Sentí tu respiración. Me sentir vivir ...
¿Y qué decir de tu mirada?, puede llevarme a la locura del abismo, en un pestañear, y dejarme caer o penetrar intensamente la voracidad de mis ansiedades.
Escuché tu voz, y de inmediato mi cuerpo reaccionó presto a tu premura. Esta vez, tu palpitante presencia estaba allí para mostrarme que, a pesar del tiempo transcurrido, los sentimientos son cadenas que a nuestras almas liberan.


Tu ardor, tu tacto, tus manos, el roce de tus labios, tu saliva, todo se conjuga en la excitación que me doblega. La misma que me embriaga, al sentir tu aliento en mi cuello. Y me doy cuenta que no tengo voluntad cuando te tengo cerca. Que soy una extensión de tu deseo, de tu bravura.

Encima del lecho me volviste hacía ti sujetando con firmeza mi trasero, mis piernas se separaron por sí solas, formando un candado en tus caderas, se elevaron involuntariamente al sentir en mi hendidura tu firme erección presionando intensamente. Los pliegues de mi sexo se inundaron con la calidez de tu esencia que me ahogo por dentro, el estremecimiento de mi cuerpo me hizo presa mientras tu cuerpo convulsionó instantes antes de derrumbarte sobre mí.

Agotados y extasiados, nos quedamos dormidos, en un sueño profundo y placentero.
Y al despertar, sólo tu aroma permanece adherido a mi piel, es un recuerdo constante que me marca como tuya.
... Me volví hacia tu lado, y en tu lugar, encontré una nota que me esperaba sobre la almohada :

                  "Estás en mí
                  como cálida melodía que acompaña mis latidos
                  volveré, tú lo sabes
                  porque eres y serás siempre mía".

8.6.14

Más allá


No me preguntes 
qué leo entre tus líneas
Tampoco lo que siento
cuando tu metáfora aviesa flota silenciosa
en el aire de mi departamento

Tus palabras surgen trémulas
ungiendo con su prosa en verso la pasión de mis pupilas
Me acechan. Listas y prestas para asaltarme
estrujando con descaro 
el verbo conjugado en tu falo

Porque entregada
te ofrezco sin reservas mi corazón sincero
al tiempo que se sacude mi sonrisa
y se libera para ti
esta fiebre que en tus brazos se hace eterna

No me preguntes
qué leo entre tus líneas
si sabes bien que
con tu poema ...  sacio mi entrepierna

4.6.14

Puente

... Camino desvestida, por el toldo sinuoso del cosmos que nos envuelve. Buscando en tu mirada ese profundo elixir que en tiempo y vida mis heridas cicatrizaba, y agotadas tus reservas, mi cuerpo se cimbró sobre mis rodillas.


Te miré... Observabas la panorámica nevada que te mostraba el horizonte, y fijaste tus ojos en un punto lejano : Una silueta pequeña que trataba de mantener su diminuta sonrisa, arrodillada y cabizbaja. Me sentía cubierta por una gruesa capa de nostalgia, la misma que te cubría a ti al no poder abrazar ese cuerpo que anhelabas. El dolor de tu pecho brotaba formando un rictus de tristeza en ese rostro que antaño no dejaba de sonreír.

Incorpórea me acerqué hasta tu aura, y abrazada a ti, deambulé sigilosa por tu mente deseando en tus recuerdos encontrarme reflejada
Recorrí la senda guiada por el sonido de tu sugerente voz, intentando asirme hasta en las piedras del camino y eclosionar nuevamente en tu destino. Estuve frente a ti, iluminada por el brillo de tus ojos. Como antaño, como siempre.

Me aferré tantas veces de tu aliento, que llegué a mitigar toda la sed, bebiendo la humedad en el refugio de tu piel. Fui carne entre tu carne. Aroma de tu orgasmo. Música brotando de tu pecho
                   arrullo en el cáliz de tu beso
Me hiciste seda vaporosa entre tus dedos. Fuego entre tus brazos. Deseo exclusivo que tu alma dibujó entre mis piernas. Y me convertí a ti... en un instante retenido por tus pupilas, eterno
                   sublime.

Te amé. Amé la sombra de tu nombre. Amé la sonrisa de tu infierno. Te amé con el corazón cuando creí que ya no tenía. Te amé con la intensidad dormida en las estrellas de mis madrugadas
                   y porque te amo : Conformo un puente colgante en el infinito.

Lo hago con el último suspiro que sacude mi cuerpo, tensando los hilos forjados con gotas de te quieros... Y te atribuyo el espasmo concebido bajo el ombligo, entre caricias sostenidas y deseos permanentes; amarrando el verbo anclado en el esplendor de tu sexo y el poema derretido del volcán activo de tus sueños, y los míos. Y relleno huecos con el aroma que me marca y me señala como tuya, con esa misma fragancia que perfila tu silueta en mis noches de ensueño
                   y recubro con mi alma diamantina tu frescura.

... Ahora siento tus pasos como pequeñas espirales en mi pecho
Me abro entera, cual alas intermitentes de mariposa, frágil a mis miedos
Sucumbe mi cuerpo debilitado, cuando el último latido de tus pies descalzos me atraviesa. Tenues gotas brotan de mi cuerpo. Dulce y serena me diluyo con el viento en cuanto me veo nuevamente reflejada en tus pupilas, en la sonrisa de tus labios y en la esperanza renovada desde el fondo de                     tu misterio.

Quiero la luz brillando en tu horizonte, la necesito allí... Al final de este puente, donde la vida nos espera, para iluminar cada uno de nuestros encuentros.

2.6.14

Sin vendas en la mirada

                           Si no hubiera visto ...  con estos mis ojos pardos
                           cómo sus trazos, y los de él
                           bailaban delante de sus propias sombras
                           locos, locos de atar : ¡ Locos al poder !
                           quizás hoy no tendría en Ella, la fe que le profeso

                           Pero es que  no solo los he observado batallar
                           sangrando, a borbotones : ¡ Desgarrándose la piel !
                           también fui el testigo, y el cómplice necesario
                           del crimen perfecto  perpetrado entre ambos

Hemos acabado con lo superfluo, lo cotidiano, lo mediocre : A cuatro manos

. . .
"SIN VENDAS EN LA MIRADA" [ colaboración ]  * por cortesía de Mahler