31.8.13

Ángel herido



Tomó un café en una cafetería sin nombre, de una calle esquiva y silenciosa, sin rumbo ni destino, matizada de rocas en cortes alargados y forma cilíndrica, cada roca vestida de sombras y reflejos que la luna álgida cubría y desnudada cuando jugaba a esconderse.

Sentada en una mesa que se sostiene indiferente en el frío viento de la madrugada, con sillas que golpean con fuerza contra el resto de los muebles y paredes, entre el pensamiento abstracto pierdo todo concepto de lo que alguna vez fue tangible, grandes nubarrones amenazan mi coherencia y en completa distracción de lo que mi mente no puede digerir tomo la sección de noticias y veo sin ver mientras me adentro en mis recuerdos.

Súbitamente las imágenes empiezan a tomar forma en el papel, se definen rostros conocidos, labios que se abren, bocas que se abalanzan hasta atrapar las voces de quien grita sin gritar, se oye la melodía de sus adentros que se convierte en lamentos, se escucha el chasquido del látigo de la violencia, en la piel de un ángel que llora sin poder llorar, se duele y se lamenta, retorcida por la crueldad a la que se le ha sometido, nada tiene sentido, todo es irreal en mis pensamientos, todo menos tú, diáfana silueta que me guía hasta tu alma y me atrapas con tus silencios, cubriendo mis temores con tus propios miedos.

Te miro y veo tristeza en tu mirada, dolor en tus palabras, lloras y desesperas por saberme quebrantada en mi armonía, me siento débil e impotente, con un solo pensamiento en mi mente, abrazarme a ti y lamer juntas las heridas producidas en la fatídica tarde en que me sentiste vencida.

28.8.13

Peregrino de mi cuerpo



Existe una conexión profunda entre nuestras almas...
No importa lo lejos que tu cuerpo se encuentre de mi cuerpo, 
es tu esencia la que  se conserva intacta en mi mente, 
son tus manos las que grabaron piel a piel 
la leyenda de tus besos, 
tu sonrisa la que envuelve la fina línea de lo prohibido, 
al contraer tu abdomen y exhalar el aliento de tu deseo 
cuando te acaricio, 
tu lengua indomable buscando... 
marcando mis espasmos con tu nombre, 
como peregrino recorres el santuario de mi cuerpo, 
siempre explorando...
logras crear tempestades que calman tu cuerpo sediento
al beber el torrente que emana de mi centro
amante perfecto que en mis noches vienes a mi encuentro
poseedor de mis sueños y desvelos.
más bravío que mi fantasía más intensa
centinela de mi alma, tempestad y calma
tentación que domina  mi deseo más ardiente
estalla en mí
como lo haces cada madrugada


26.8.13

Volando hacía el pasado

¿Has escuchado el sonido que hace la noche al descender por la ciudad?
Son pequeños cantos armoniosos que se impregnan en la piel, el sonido suave que percibo logra desconectarme de todo lo material y solo siento y vivo para ese instante.



Empezaba a esconderse el día pasadas las seis de la tarde, se tornaba en colores grisaseos antes de adueñarse de todo en lo que se posa la calidez de la noche, era extraño ver el cambio día/noche, siempre lo fue, hasta la fecha en que en ocasiones estoy fuera en esos momentos, me sigue desconcertando esa transición.

Cada día viernes, pasadas las seis de la tarde, mi habitación era invadida por mis impulsos, mi ansiedad por escuchar nuevamente la melodía de la noche, encaminaba mis pasos por mi recámara hasta llegar a la puerta que daba acceso a la terraza, era muy grande, abarcaba tres habitaciones de la parte inferior, la casa en la que vivía con mi familia, a la derecha, adornado por plantas y flores puestas desde hacía tiempo para mi, rosas rojas, muy grandes y alguna variedad de plantas, una en particular con hojas en forma de corazón, mi favorita, era mi jardín de los sueños, donde habitaban mis fantasías, al lado y muy cerquita un camastro en el cual y como un ritual los viernes en la tarde con delicadeza me recostaba, la vista del cielo era de ensueño, sus tonos azulados con alguna nube adornando con sus figuras extrañas, veía descender como danza traviesa el velo de la oscuridad, llenando mis pulmones de oxígeno, cerraba los ojos y escuchaba...


Suaves voces se sentían en el ambiente, eran las sombras que descendían lentamente, como melodía tranquila cobraban vida al penetrar en mi mente, viernes soñado en aquel camastro al resguardo de la terraza, así me quedaba por minutos que se hacían cortos, me llenaban de energía y entonces, una voz me sacaba del mutismo en el que me encontraba, -se hace tarde niña- (era mi madre), al abrir los ojos todo era calma y oscuridad, la sonrisa amplia se dibujaba en mis labios, mis ojos se empequeñecían y solo disfrutaba ese remanso de paz.

Mi descenso era veloz, corría por las escaleras de la casa hasta llegar a la sala, donde mi familia esperaba, reiteradamente escuchaba la misma entonación, -siempre lo mismo, cuando te cases ya quiero ver si llegas tarde-, ese pensamiento era rechazado por mi mente, en sacudida lo alejaba de mi, no pensaba casarme, estaba destinada a servir a Dios, (eso creía).



Caminábamos por las calles oscuras de la ciudad, en ocasiones era adornada por una luna inmensa, redonda y bella que alumbraba nuestro sendero, pasaba de las siete de la tarde, ya las calles estaban oscuras, no había temor de andar por ahí, estaba solo, algún transeúnte de vez en cuando, pero generalmente las personas a esa hora permanecían dentro de sus propiedades, sabíamos el destino, La taberna de Arturo, un lugar mágico.

Al llegar a la puerta de acceso, Arturo, el dueño del local nos recibía amablemente, era un hombre muy alto y fuerte, moreno y con su semblante sombrío, la voz gruesa, potente, al escucharlo siempre me ponía en posición de firmes, solo pasaba su mano por mi cabeza, yo abrazaba a mi padre, saludaba a mi madre y hermano y a nosotras (mis dos hermanas y yo) con una leve inclinación y mirada fija, luego nos daba el paso hacía la que por muchos años fue la mesa que cada viernes ocupábamos, caminábamos tranquilos por el lugar, era de una calidez que envolvía, siete mesas, cada una con cinco sillas, y siempre las mismas personas, las mismas familias, rostros conocidos, conforme pasaban los años, las sillas se iban llenando con los nuevos integrantes de la familia, la taberna solo abría los viernes en la noche y era para las mismas personas.

Había un ritual que más tarde comprendí, al llegar a la mesa, en el centro se encontraba un adorno, una pareja, por su vestimenta parecían de otra época, ella con su vista al oriente, donde estaba la única ventana del local, él mirando hacía ella, no estaba permitido tocarlos, sólo Arturo podía hacerlo, años después me contaron la historia, Arturo se casó con el amor de su vida, desde niños se conocían y alcanzados en ella los 14 años y en él 17 años unieron sus vidas, el sueño de ambos una taberna, un lugar íntimo y familiar el cual adornarían con obsequios de los comensales, sus amigos, la ventana daba al jardín que dividía la casa del negocio, allí murió ella, poco después de casarse, La taberna de Arturo abrió sus puertas años más tarde.


De mi mano siempre se desprendía una hoja de mi jardín, algún pétalo de mis rosas, que siempre hoja/pétalo eran adornadas con alguna letra, una carita feliz o el huevito con sombrerito que me gustaba dibujar, también llevé en algunas ocasiones rocas con sus formas extrañas que me encontraba en el camino y las recolectaba para Arturo, eran mis pequeños tesoros, mis hermanas eran más prácticas, llevaban llaveros la mayor de Menudo, su grupo favorito, siempre alguna foto de ellos o un recorte de noticias, la media algo más seca, tomaba de su armario en el último momento, alguna pieza, un anillo, un collar, algo que tuviera guardado, mi hermano sus figurines que hacía con aluminio, mis padres llevaban siempre alguna pieza decorativa, a mi no me importaba llevar hojitas, pétalos o rocas, al contrario, me tomaba mi tiempo para seleccionar los que me hicieran sentir algo, todo se ponía alrededor de los figurines de la mesa, allí se quedaban hasta que ya entrada la madrugada, Arturo las recolectaba después de la limpieza del lugar.



Era un pequeño restaurancito de hamburguesas y carne asada, todo era preparado en el jardín del lugar, el acceso era solo para las siete familias, pero tenía un local extra, al lado de la taberna y allí diariamente se atendía al resto de las personas, un lugar con lo necesario para estar cómodo y solo eso, pasó el tiempo, los cambios se hicieron presentes, crecimos, todo fue diferente, la vieja taberna ya no recibía amigos, ahora era un museo que a lo largo de los años Arturo había construido.

Alguna vez pasé por el frente del local, ningún cambio, allí el tiempo se detuvo, al lado era un lugar acelerado, siempre abierto y con gente de todos lados, ya en la adolescencia alguna vez fuimos a visitarlo, en alguna ocasión, Arturo nos mostró el lugar en el que guardaba sus tesoros, las siete mesas adornadas de la misma forma, en sus laterales vitrinas altas, todo estaba allí, las hojas y pétalos con letras formando frases sencillas, nombres, las rocas con las cuales formó una pequeña montaña, llaveros, collares, recortes, swetter o chalecos tejidos, fue una descarga de sensaciones el lugar, un llanto que controlé hasta llegar a casa, los recuerdos en ocasiones por muy gratos que sean te entristecen, Arturo era diferente, no lo reconocí, un hombre no muy grande, su voz muy suave, el peso de los años se cimbró en su cuerpo, que cansado caminaba a paso lento, pero en su mirada había mucha paz.

Un recuerdo que había olvidado y en el cual me doy cuenta que no soy una soñadora reciente, desde siempre mi mundo interno ha sido de ensueño, este pasaje de mi niñez es gracias a un amigo que me hizo recordarlo.

24.8.13

Quédate en mí


Calor en mi mirada, 
fuego en tus palabras, 
pasión que enciende la hoguera de tus besos 
que derrites sobre mi piel 
con el ardor de tu cuerpo, 
guía mi camino que me llevará a sentir 
el placer de lo desconocido, 
a disfrutar el sabor de lo prohibido, 
envuelve con tus besos 
cada uno de mis deseos, 
deslizate por mi piel de seda, 
sé de mi cuerpo sus cimientos, 
luz de mis pensamientos, 
humedad de mis recuerdos,
resguardo de mi alma en tu alma
 fusión, fuego y cera, 
calor y piel... 
Quédate en mí...





20.8.13

Abismo


Mi piel...
lienzo blanco 
sensible
acunando el suave trazo
que tu mano derrama
y el gutural gemido
de dos cuerpos 
en brama.





18.8.13

Entre el cielo y el averno


Y se hizo la noche con la llegada oscura de tu cuerpo,
nocturno ser que convierte el día en cálida madrugada,
levitando indómito sin límite de tiempo,
provocando el descontrol de mi cuerpo y mi alma,
caigo al abismo y me refugias en tu guarida
posees mi mente, te apropias de mi calma
en salvaje dominio que ejerces con tu lengua,
voraz caricia que se pierde en mi centro
vuelco en tus labios, la miel que mi ser derrama,
volviendo  tu entrega en caricia apasionada.

Al guardián de mi alma

16.8.13

Apasionada...


Apasionada... 
en sumisa rendición a tu dominio, 
al placer que me provoca el recorrido, 
gravitando por tu piel que es mi delirio, 
que rompe de mi cuerpo su silencio, 
cuando mi aliento sollozante de pasión bajo tus dedos, 
se inquieta... 
y recorre por completo la desnudez de tus besos, 
paralizando mis sentidos 
que te llevan al límite de tus latidos, 
te siento... palpitante en lo íntimo de mi sueño, 
de tu pecho el desnudo sutil 
que dejan retenida tu esencia en mi esencia, 
extasiada de ti, de tu dominio, 
y en la danza sensual de tus caderas, 
no hay tregua que limite 
adentrarme en lo profundo de tu alma 
hasta llegar contigo al paraíso.

14.8.13

Esencia de ti


Sometida...
rendición bajo tus manos, 
como la suave brisa que acaricia tu piel desnuda, 
soy la dulce melodía que se descubre armoniosa por tus dedos, 
la intensa sensación de placer que se enciende con tu mirada, 
no hay límite capaz de vencer el amor que te profeso, 
porque soy beso que llega y se deposita en tus anhelos, 
noche que repta en tu piel bebiendo la humedad de tus deseos, 
en la soltura de mi entrega, 
alba que roza tu cuerpo despertando tus sentidos, 
soy esencia de tu esencia, 
alma que se resguarda al cobijo de tu alma, 
porque soy de ti... luz y sombra de tu cuerpo, 
complemento de tu aliento, 
entrega total de mis sentimientos.

12.8.13

Si pudiera...


Si pudiera...
cambiaría el límite de nuestro tiempo
con mis besos vestiría la piel que cubre tu deseo
y dormiría tranquila en el resguardo de tu cielo

Si pudiera...
gritaría al mundo que te quiero
levantando un imperio para ti, en mi cuerpo
para entregarlo al placer de tus batallas

Si pudiera...
Bebería en la fuente de tus labios
la eterna melodía de tus te quiero
habitando en el delirio de tus dedos

Si pudiera...
reptaría tranquila por tu alma
enlazando mis susurros a tu espalda
en el límite de tu eterna fantasía

Si pudiera...
entregarte mi ser eternamente
para ser bajo tu manto el complemento
de la unión permanente alma y cuerpo

Si pudiera...

10.8.13

En lo profundo de mis silencios



Inmóvil... como abandonada por la brisa cálida y la luna de mis noches,
soy la esencia que esconde el rostro moldeado por las emociones,
la caricia que anida en su interior el secreto de tus labios,
dejo una puerta cerrada al dolor de tu partida
y una ventana abierta a la ilusión de tus palabras,  al placer de tu regreso,
 porque te espero, acurrucada en el lecho de mi almohada,
abre tus sentidos y escucharás de mis silencios la melodía de mis susurros ,
cada uno va cargado de añoranza, recíbelos,
son fragmentos de mi esencia que te extraña,
busca en  tus recuerdos este ardor incesante que mi cuerpo te entregaba,
y deja que entre en tu alma, la caricia de mi alma
la espera hace que en mi piel agonicen los matices de tus dedos ya lejanos,
la humedad ya no cubre de tu savia los caminos
que antaño transitabas en lento recorrido,
me hundo en la línea recta que invadida de tus sueños me descubren...
abandonada... en la brisa de un sentimiento,
perdido en la negrura de un corazón que llora
se duele de la soledad de tu abandono.
Intento retener lo lejano de tu recuerdo y dejarlo en mi alma desnuda,
acogido con ternura dentro, en lo profundo de mi ser,
donde espero quieta el sentir del último latido de mi pecho.

8.8.13

La leyenda da la piel



Cuenta la leyenda  que la piel, antes de ser piel era parte de un pensamiento, se sentía autónoma, en constante descontrol de sus emociones, tenía voz, aunque jamás hacía uso de ella para comunicarse, le gustaba hacerse notar gritando,  gimiendo, demostraba sus emociones en forma de temblor, de humedad, los estremecimientos eran constantes, la humedad, tórridas lluvias que la dejaban extenuada de deseo, de placer, su satisfacción era breve en tiempo, pero imperiosa en sensaciones, decidida y siempre lista para una nueva emoción y demostrarla como le gustaba hacerlo, sintiendo...

El pensamiento contrario a la piel, necesita tiempo, análisis de la situación, control total del entorno para poder subsistir, pero era imposible hacerlo teniendo a la piel emotiva como parte de su complemento.

Una noche, cansado el pensamiento de tanta sacudida que la piel experimentaba, tan solo con el roce de unos dedos su descontrol se volvía impetuoso, el pensamiento le reclamaba y la piel irrespetuosa le decía, "déjate llevar, vive el momento", pero el pensamiento no podía hacerlo, necesitaba de toda su entereza para nutrirse.

La lucha era constante, la piel siempre emotiva no quería al pensamiento en sus momentos de intensidad y el pensamiento no deseaba estar siempre en estado de descontrol, sin poder concentrarse.



La piel le pidió al pensamiento, sólo una noche sin su presencia, "quiero por esta noche sentir y sólo sentir", -dijo- hicieron un trato, el pensamiento soltó a la piel y se alejó al rincón más apartado de su ser, la piel fue piel en ese momento, experimentó el roce de otra piel y la constante excitación que le provocaba lo suave de una caricia, de unos besos  que se adherían con soltura y delicadeza en ella, se descubrió en su interior capaz no solo de sentir, también de recordar, y ya sin el pensamiento atormentándola, se sintió conectada con su propia sensualidad y sexualidad. pero lo más importante, encontró en sus emociones, la unión eterna que tiene con el corazón y alma, la conexión fue tal que se vio capaz de derretir un iceberg, incendiar un horizonte o simplemente conectarse a otra piel, no sólo en piel, también en alma.

La piel maduró dentro de su inmadurez de dejarse llevar, y fue ella la que rechazó al pensamiento, desde ese momento la guerra estuvo en pie de lucha, no había poder humano que hiciera que la piel diera marcha atrás en sus emociones y el pensamiento sin un momento de calma se volvió apagado, triste y melancólico, anhelante de aquellos instantes de paz que ahora le eran negados.

El ser supremo del control se compadeció de ambos, los dos estaban en su derecho de expresarse y los separó. A cada uno le dio la posibilidad de controlarse o descontrolarse, de sentir o razonar, ahora pensamiento y piel son amigos, en los momentos en que la piel está tranquila, el pensamiento busca dentro de su ser y encuentra un amigo recuerdo, lo envía a la piel para que ella, al recibirlo, estremezca como aquel instante en que vivió ese recuerdo por primera vez, sonríe satisfecha de seguir sintiendo, al igual que el pensamiento que ahora tiene los momentos que necesita para seguir adelante.

**Sentimiento de una piel**

"No hay placer más dulce que la unión de dos pieles, porque no solo soy piel, soy corazón y alma, siento, vivo, respiro por una caricia, por la humedad de una sonrisa y lo tibio de un beso que siempre me recuerda, que siento y estremezco, que fui creada para ser acariciada, amada, en unión eterna, piel con piel y alma con alma."   

6.8.13

En lo profundo del corazón


¿Dejarme ir... o levantarme y luchar con todo para salir adelante y llegar hasta ti?

La tarde caía lentamente cubriendo  las puntas más altas de la naturaleza, mientras, los arboles se movían en un vaivén acelerado, llevando la carga de tu esencia en el ambiente era un peso demasiado elevado para las ramas, que lo lanzaban con fuerza lejos de sus hojas, lo mismo sucedía conmigo, pero contrario a los tallos, yo era receptora de tu recuerdo, no había sosiego para mi alma, estabas lejos de mi y lo único que atinaba a controlar eran las lágrimas que siempre dispuestas amenazaban con brotar

Caminé sin rumbo, sentía como el viento frío golpeaba mis mejillas, agotada y en total descontrol de mis emociones, cerré los ojos y me dejé caer, todo el peso de mi cuerpo se cimbró sobre mis rodillas, estaba siendo vencida por el dolor de tu ausencia y lloré... lloré hasta quedar hecha un manojo de tristeza, poco a poco el descontrol se fue alejando y dio paso a una infinita calma y con ella volvieron los recuerdos, solo que esta vez ya no eran atropellados y dispuestos a lastimarme, fueron poco a poco inundando mi cuerpo, en armonía con mi serenidad, volví a sentirte, como antes, como siempre.

Dejé que mi piel se impregnara nuevamente de tu presencia, sentí la brisa penetrando lentamente la intimidad de mi alma, volví a recordar como tus manos creaban para mi un mundo mágico, en el cual todo era perfecto, el horizonte dejó de tener sentido, y yo solo me dediqué a adorarte en mi pasado, a traerte a mi presente, a soñarte en mi destino, y te amé, con toda la intensidad que despierta tu recuerdo, viví nuevamente cada una de tus caricias, los susurros que depositabas en mi cuerpo, la fusión de la humedad que tantas veces hizo descontrolar nuestros cuerpos, la caricia de tu alma en mi alma y el sosiego que después de amarnos, nos envolvía extenuados.

Hoy es el día en que mi voluntad se fortalece, no importan las adversidades porque sabes como lo sé yo, que mi esencia te pertenece, siempre... por siempre, en mi corazón estarás guardado, no afecta la distancia, tampoco tu ausencia que se ha hecho presente, te hablo desde el más allá, desde lo profundo de mi corazón y sentimientos, no hay poder divino que logre derribar este amor que se ha formado sobre el tiempo.

Hoy por hoy, te digo que te extraño y te llevo dentro.

4.8.13

La fortaleza de los sueños


Me contaron...

Ella reclinó su cabeza en el respaldo del sofá, cerró los ojos y exhaló un suspiro prolongado, lento... como si quisiera en ese momento penetrar profundamente en sus pensamientos, en su interior, donde habitaron cada uno de sus sueños, se sintió indefensa, no pudo resistir ver la habitación tan vacía, tan grande sin su presencia, sabía que no volvería, lo supo en el instante en que no vio más su amor en sus pupilas, y lloró amargamente, aspirando el aroma del nuevo libro, lo cerró y con delicadeza lo atrajo hacía su pecho.

Quiso fundirlo con su esencia, toda una vida para él, adorándolo, y en un instante lo había perdido, lloró... sintió el peso de su humanidad en todo su cuerpo, una leve brisa la acariciaba, siempre que la tristeza la inundaba, esa sensación le devolvía la paz que necesitaba, pero era imposible, el dolor de su partida era más fuerte que cualquier caricia.

Los sueños se habían esfumado, como cascada de lluvia cayeron al piso y allí quedaron, vacíos de sentimientos, huecos de destino, a su lado se edificaba la enorme pared de la nostalgia, de lo cruel del abandono, difícil levantarse de su asiento, pesaba demasiado su agonía y nuevamente las lágrimas cayeron por sus mejillas, lloró hasta quedar rendida, sin sueños todo era vacío.

Una voz profunda la estremeció, era un susurro suave, cargado de esperanza, 
"te ofrezco un deseo", -dijo-
pide que vuelva y lo traigo a tu lado, 
pide olvidarle y no volverás a recordarlo, no quiero verte hundida, dime tu deseo y te será concedido.
No quiero que regrese a mi forzado, tampoco deseo olvidarle
¿Y si te pido que regresen mis sueños?, así podré tenerlo siempre conmigo y cada instante recordarlo
¡ Imposible!, los sueños para ti se han terminado.



Mi deseo...

Quiero lentamente quedar dormida, profundo... tranquilo... y cuando mi cuerpo exhale el último suspiro, quiero que lo tomes en tus manos y con suma delicadeza lo lleves al mundo de los sueños, quiero tener la guardia y custodia de la puerta que da entrada y salida de los sueños, y cuando sienta que en algún lugar un alma enamorada busca con desespero asirse a un anhelo, ahí estaré yo, envuelta en la brisa suave que acaricia, envolviendo ese ser ilusionado y llenándolo de cada uno de sus fantasías e ilusiones, de sus sueños.

La voz conmovida, cubrió la piel que aún guardaba con amor el recuerdo de aquel hombre que adoraba, arrulló su alma, su cuerpo poco a poco fue dejándose ir, hasta que exhaló el último aliento, el libro que abrazaba contra su pecho cayó sobre sus muslos, la voz con profunda ternura le ofreció una tierna sonrisa y llevó el suspiro hasta la fortaleza donde se guardan los sueños.

Allí se encuentra ella, cuentan que ahora, cada vez que siente el anhelo de un suspiro, viaja en forma de brisa y envuelve a ese ser en la totalidad de sus sueños, sonríe complaciente y regresa a cuidar los tesoros confinados que bajo su resguardo, duermen tranquilos y seguros en la fortaleza de los sueños.

1.8.13

En la intimidad de los sueños

Deseando que tu día haya sido maravilloso, 
lo mejor para ti Dulce 
besos y apapachos, 
mi cariño. 

Abrí mi corazón 
cuando el eco de tus susurros impregnó el ambiente 
y me atrajo hacía ti... irremediablemente. 
Sentí tu aroma, 
esa mezcla de dulzura envuelta en tu infinita ternura 
fijé mis ojos en tu mirada de niño 
tan profunda y suave, 
 que pude desnudar por completo mi alma 
me vi envuelta en tu sonrisa sincera 
en tu voz, intensa y poderosa 
en tus palabras que me ofrecieron 
la suave quietud que necesitaba. 
Toqué tu piel, 
ese mundo de sensaciones 
que tantas veces inundó mi lluvia. 
Erizaste mis sentidos, 
al pasar tus dedos por mi cuerpo 
acariciado por tu ser y todos tus sentimientos. 
Convertido en mi universo 
me llevaste de la mano al mundo sereno 
en la intimidad de mis sueños.